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include me

Faltan sólo unos días para que Aldara y Natalia viajen a Slobozia (Rumanía), para participar en el proyecto de SVE “Include me”. La organización de acogida es la Dirección General de Asistencia Social y Protección a la Infancia de Ialomita y concretamente sus tareas consistirán en apoyar a niños/as y jóvenes de varios centros de acogida para participar en actividades de tiempo libre.

Hoy se respiraba nerviosismo en el ambiente cuando quedamos para despedirnos, pero también mucha ilusión. No es común que dos personas del mismo país participen en un proyecto de este tipo, así que Aldara y Natalia tendrán la suerte de apoyarse una a la otra desde el principio. Junto a ellas, también vivirán y trabajarán dos jóvenes de Alemania.

Esperamos noticias muy pronto y aprender a través de ellas más sobre ese país tan apasionante que es Rumanía.

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alice

Algunas fotos del proyecto “Alice through the looking glass”, en el que está participando Natalia desde este verano con la cooperativa Alice como entidad de acogida.

Llevo más de un mes aquí, y puedo decir que ser voluntaria con el Servicio Voluntario Europeo no es como mucha gente suele pensar “trabajar gratis”. Es conocer gente, compartir muchas cosas con tus compañeros de piso y en mi caso de habitación, aprender cosas nuevas, descubrirte a ti mism@, divertirte, comunicarte en otros idiomas, trabajar, etc.

Yo en mi proyecto lo mismo estoy dando de comer a los animales, que voy al lago con niñ@s o personas mayores, que recojo fresas o pinto carteles. Así que tienes que tener la mente muy abierta e intentar aprender de todo. ¡¡¡Porque sólo pasa una vez!!!

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alehop!

Nos llegan noticias desde Surrey, Reino Unido, adonde hemos enviado a Dani Mariño para participar en un proyecto de SVE en Orpheus Centre, un centro de artes escénicas para jóvenes adultos con discapacidades. Dani acaba de estrenar su blog, cuyo enlace os dejamos aquí para que podáis seguir su trabajo:

http://alehop13.wordpress.com/

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eslovaquia paraíso natural

Víctor es una voluntario más que ha decidido quedarse a vivir en su país de acogida después de participar en un proyecto de SVE. En esta entrevista nos cuenta por qué…

¿Qué has aprendido durante tu SVE en Nitra?

Me atrevo a afirmar que mi estancia en Eslovaquia ha sido fructífera no por el mero hecho de descubrir una cultura muy diferente de la mediterránea, sino por la posibilidad de desempeñar unas labores que posiblemente nunca hubiese llevado a término en España. Trabajar en un campo hasta entonces desconocido, el de la educación, me ha permitido adquirir nuevas habilidades gracias a la práctica diaria y el contacto con profesionales del sector. A día de hoy mi motivación es patente. Trabajar con gente de todas las edades sin ningún tipo de barrera o prejuicio me ha permitido formarme en el mundo académico. Es una experiencia que no es en sí misma una beca de prácticas en el extranjero, pero que a nivel personal tiene un valor incalculable.

¿Cómo fue tu proceso de adaptación a Eslovaquia?

Mi proceso de adaptación no fue fácil. Hasta la fecha desconocía cualquier referencia del país más allá de la meramente histórica –y la anécdota de la película Hostel-. El lenguaje parecía ser una barrera infranqueable, pero lejos de renunciar a su aprendizaje, decidí esforzarme en aras de sentirme lo más integrado posible en la comunidad. Asimismo, el estilo de vida aquí es muy distinto. Posiblemente las condiciones climatológicas influyan, pero no estoy acostumbrado a pasear por calles desiertas un fin de semana con el sol apretando ya de valiente. Otro detalle es el horario de las comidas, pero a fin de cuentas resulta insignificante. La cordialidad y hospitalidad merecen mención aparte. En ocasiones, la frialdad de los eslovacos se hacía patente y dificultaba mi adaptación. Según tengo entendido, no están acostumbrados a ser visitados por extranjeros y no saben a ciencia cierta como encarar esta situación… El hecho de sentirme observado dejó de ser relevante a partir del tercer mes.


¿Y lo que más te ha fascinado del país?

El país me ha sorprendido gratamente. Imagino que el hecho de no contar con unas expectativas en concreto ha contribuido a valorar más los tesoros que me encontraba por el camino. Eslovaquia es un paraíso natural situado estratégicamente en el centro de Europa. Castillos testigos de la historia e impertérritos al paso del tiempo pueblan el territorio eslovaco –el de Bojnice es sencillamente, de fantasía-; balnearios y aguas termales frecuentados por turistas durante todo el año –Piešťany probablemente sea uno de los más populares-. Es una gozada disfrutar de un baño al aire libre mientras tímidos copos de nieve caen sobre tu piel. Asimismo, los archivenerados Tatras, los Pirineos eslovacos, cuyas estaciones de esquí se desbordan en los meses más fríos del año; la gastronomía –el Bryndzové Halušky es el plato estrella, la patata principal fuente de inspiración y las sopas de una gran diversidad-. Eslovaquia no es un destino turístico como tal, pero sus maravillas son incontables.


¿Qué recomendarías a una persona que se esté planteado participar en un proyecto de SVE?

Mi primer consejo es el de reflexionar y meditar sobre ello el tiempo que la persona estime necesario. La situación personal de cada uno es diferente. A lo largo de mi estancia he podido descubrir realidades diferentes. Algunos vivían el SVE como un punto y seguido en sus estudios universitarios; otros lo consideraban un punto de inflexión una vez terminados sus estudios secundarios obligatorios; en mi caso, una oportunidad sin parangón de abrir las puertas a nuevas experiencias una vez dada por concluída mi formación académica –a pesar de compaginar el voluntariado con estudios en línea-. En cualquier caso, que nadie piense que son unas vacaciones pagadas ni una vía de escape después de un fracaso sentimental. La posibilidad de crecer a nivel personal –e incluso profesional, dado el abanico de ámbitos en los que desempeñar tu verdadera vocación- debe ser una máxima que debes tener presente cada día de tu estancia dondequiera que estés. Otro consejo es el de no dejarse llevar por impulsos tales como ‘quiero aprender alemán, así que me voy a Alemania’. Sí y no. Inevitablemente, el vivir en un país germano influye inevitablemente en el aprendizaje de la lengua, pero ese no debe ser el fin principal de tu estancia. Valora otras opciones, no eres consciente de cuán provechosa puede llegar a ser tu experiencia.

 ¿Qué estás haciendo en Eslovaquia ahora y por qué has decidido quedarte?

A día de hoy estoy trabajando en una guardería con un leitmotiv atractivo a mi parecer. Se trata de trabajar con niños en edades comprendidas entre 2 y 6 años para facilitar el aprendizaje de lenguas desde temprana edad, por lo que el castellano y el inglés actúan como lenguas vehiculares. Resulta singular dirigirse a ellos en lenguas tan distintas de la materna y cómo a pesar de su edad entienden las instrucciones que les das. Los motivos que me han hecho permanecer aquí una vez terminado mi voluntariado son variopintos, si bien el hecho de sentirme integrado del todo en la comunidad ha jugado a favor en mi decisión final. La ocasión de seguir realizándome a nivel profesional es igualmente relevante, así como tratar de exprimir al máximo mi estancia en este lugar inhóspito que tanto me ha aportado en apenas un año.

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un año en lefkada

Os presentamos a Sonia Huerta, que lleva ya unos meses realizando el Servicio Voluntario Europeo en Lefkada (Grecia) enviada desde Europa Aquí:

Cuéntanos en qué consiste tu proyecto de SVE

El nombre de mi proyecto de es: THINK, ACT AND REACT, que engloba muchas cosas, pero básicamente es sobre medio ambiente y desarrollo sostenible.

Durante mis dos primeros meses en Grecia estuve colaborando con el equipo de reciclaje que hacía talleres para niños y niñas y mi parte también era la educación ambiental.

Después en Febrero, cuando Noelia se unió al proyecto, pase a estar en el equipo de desarrollo sostenible. A día de hoy somos cuatro y ya empezamos a tener nuestros propios talleres con niños y niñas, como por ejemplo en la escuela de verano.


¿Cuál ha sido tu mayor choque cultural viviendo en Lefkada? 

La verdad es que Lefkada es una isla que vive principalmente del turismo, por lo que vayas donde vayas todo el mundo te habla en inglés, con lo que para empezar ni siquiera he tenido que aprender griego para sobrevivir.

La gente es muy abierta, muy relajada, creo, que básicamente son mediterráneos y todos tenemos más o menos el mismo ritmo de vida. Incluso tienen tiempo de siesta (el cual es sagrado).

Lo único que creo que me ha llamado la atención, pero no sólo en Lefkada, más bien en toda Grecia, es cómo llevan el tema de la religión, las ceremonias (siempre acompañadas del corte del pastel) y las pequeñas iglesias en cada esquina, súper barrocas que hasta que no entras y no las ves por ti misma no te puedes hacer una idea.


¿Qué es lo que más echas de menos de España?

Por supuesto que se echa de menos a la familia, los amigos, vamos, tu gente, pero estando aquí me he dado cuenta de que echaba de menos épocas del año (supongo que por lo que suelo hacer y por dónde y con quién suelo estar) y lugares, como por ejemplo el pueblo de mi padre en Cuenca, ir a dar una simple vuelta por el centro de mi ciudad…

Por supuesto, aquí en ocasiones se echa mucho en falta la comida de la mama, como una buena paella a fuego, un cocido o unas lentejas un día de lluvia y frío.

¿Y lo que más echaras de menos de Grecia cuando estés en España?

Supongo que lo que más echare de menos al principio será la gente y los buenos amig@s que me voy a llevar, pero estoy más que segura que el próximo verano echaré de menos las maravillosas y alucinantes playas que he visto y disfrutado aquí.

También echaré de menos un buen frapé (un tipo de café espumoso) acompañado de una espanacopita (es un pastel de espinacas) sentada en la panadería de Panos, con mis amigas pasando unos buenos ratos con magnificas y absurdas conversaciones o lo mismo al salir a tomar unos vinos al pendefanaro o karfakis.


¿Cuáles son tus planes de futuro?

Pues la verdad es que esto se está acabando y no tengo nada pensado, supongo que buscaré trabajo en mi zona, y como lo más seguro es que no tenga nada, seguiré estudiando ingles y puede que griego también, y quién sabe, ahora que me ha picado el gusanillo de salir de España, igual pruebo suerte en otro país.

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come on!

Teresa, participante en el intercambio juvenil “Stop the fire”,  nos cuenta su experiencia en Macedonia (FYROM):

Como casi todas las cosas buenas de la vida, esta experiencia surgió inesperadamente. Habíamos mandado la solicitud hacía semanas y, de repente, recibimos la esperada noticia… Éramos las personas seleccionadas para representar a España en el intercambio juvenil “Stop the fire” que se celebró en Mavrovo (Macedonia) entre los días 1 y 10 de Julio de 2012.

El grupo estaba compuesto por Lucía, Alejandro, Alberto, Carlos y Teresa, al frente de estas líneas. Pocos fueron los preparativos que pudimos realizar ya que, tras la segunda reunión del grupo, faltaba poco más de una semana para nuestro viaje. Teníamos muchas dudas acerca del mismo, pero nuestras ganas de vivir la experiencia las superaba con creces.

Partimos del aeropuerto de Asturias el 30 de Junio por la noche. Tras facturar la maleta tan solo tres minutos antes del cierre, nos convencimos de que iba a ser un viaje emocionante. Partimos rumbo a Madrid, donde nos encontramos con los fans de “La roja”, quienes rompían el silencio nocturno del aeropuerto y nos recordaban que nos íbamos a perder la final de la Eurocopa. De ahí nos dirigimos a Bergamo, una preciosa ciudad italiana cerca de Milán. Allí pasamos unas horas recorriendo las calles con nerviosismo y emoción. Al fin, llegó la hora de coger nuestro último vuelo en dirección a Sofía, capital de Bulgaria.

Una vez allí, nuestro viaje programado terminaba. Desde allí, debíamos conseguir llegar a Skopje, capital de Macedonia. Tras rechazar varios taxis “piratas” que se ofrecían a llevarnos, nos decidimos por coger un taxi “normal”. Pocos eran allí los que hablaban inglés y, como no podía ser de otra manera, nuestro conductor tampoco. Pero gracias a él nos dimos cuenta de que el lenguaje universal está a la orden del día. Con él, conseguimos comprar una sandia para paliar nuestra sed, pasamos gran nerviosismo en los cruces y adelantamientos y tuvimos un viaje de lo más entretenido. Al fin, conseguimos llegar a Skopje, donde pudimos ver el final de la Eurocopa junto con el recién conocido equipo Italiano.

A las 3 de la mañana, y tras 28 horas de viaje, llegamos a Mavrovo, un precioso pueblo a orillas de un lago que lleva su nombre, situado en un parque natural y conocido por su estación de esquí. – Estamos en el fin del mundo- decía Carlos al bajarnos del coche. Aquel día todo estaba oscuro, pero al día siguiente nos dimos cuenta de que ese fin del mundo era perfecto. Verdes montañas, el inmenso lago, la calma y el calor nos amenizaron durante todo el viaje. En seguida comenzamos a conocer a los integrantes de los demás países: Italianos, Búlgaros, Serbios, Rumanos, Croatas, Bosnios y Macedonios.

Pasamos los días entre juegos, dinámicas de grupo, presentaciones interculturales y conferencias, por lo que pudimos conocernos bien y darnos cuenta de que, pese a la distancia, las diferencias entre nosotros no eran tantas. Hicimos grandes amigos y volvimos a descubrir esa pizca de competitividad que sentías hacia años cuando tenias que jugar contra alguien, aunque tu premio fuera solamente un aplauso. También descubrimos que todos los integrantes de los países de los Balcanes se entendían entre sí, además de entendernos a nosotros gracias a las telenovelas, lo que nos hacía pensar en el hecho de que nosotros no pudiéramos entender ni una sola palabra de lo que ellos decían.

Pero donde de verdad destacábamos los españoles era en las noches nacionales, donde cada grupo hablaba sobre su país y compartía con los demás sus platos y  bebidas típicas. Allí también descubrimos algo que todos ellos tenían en común: la rakia. Ésta es una bebida procedente de la uva, que cada país balcánico realiza de una manera (caliente, con frutas, con sal…) pero, a nuestro juicio, todas ellas intragables. Al finalizar cada exposición nacional, comenzaba el baile y los juegos. En ese momento es cuando todo el mundo aclamaba nuestra sangría y nuestros bailes. Perdimos la cuenta de cuantas veces bailamos la macarena, algo que no importaba viendo la emoción en sus caras al intentar seguir nuestros pasos.

Al finalizar el intercambio, muchos fueron los amigos que dejamos a 3000 kilómetros de distancia y muchas también las anécdotas por contar, las cuales me llevarían demasiadas páginas y serían difíciles de entender porque como dice Lucia “si no lo vives, ya no es tan gracioso”

A modo de resumen, puedo decir, y creo que hablo en nombre de todo el grupo, que todos llevamos un trocito de Macedonia con nosotros y que ésta ha sido una experiencia inolvidable y difícil de superar que nos ha hecho crecer como personas y deshacernos de esos dichosos prejuicios que muchas veces se nos meten en la cabeza y que la mayoría de ellas no son más que invenciones o exageraciones de la realidad.

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weeding in the morning

Vinka, la voluntaria croata que está haciendo el SVE en la Asociación Libélula Huerta, vuelve a la carga para contarnos su día a día en la huerta:

Ya han pasado dos meses desde que escribí y ahora puedo decir qué me gusta y qué no me gusta en la huerta.

Pero primero, no puedo creer que ahora (en septiembre) tengamos fresas en la huerta porque para mí eso es increíble porque en Croacia eso no es posible.

Voy a escribir qué me gusta:

  • Regar, porque cuando la tierra esta seca y pones agua, el olor después de regar es increíble.
  • Sembrar y plantar: las lechugas, las acelgas, las espinacas, las escarolas, las coliflores, los brócolis, las remolachas, los tomates, los pimientos y otras cosas que ahora no me recuerdo y necesito a preguntar Susana jajajajajajajajajajajajajajajajajaja….. es que después cuando puedo ver estas plantas y frutas me pongo muy orgullosa porque sé que estos productos son de nuestro trabajo y amor que ponemos todos los días.
  • Recoger, por ejemplo, ahora tomates, pimientos, zanahorias, rúcula, berenjenas. Sé que a las personas que consumen estos vegetales les gusta cocinar y los sabores que ofrece la producción ecológica.
  • Sallar es como relajarse, no pensar en nada y poder un poco descansar de los otros trabajos. Tenemos una canción en inglés y cada vez yo canto como loca WEEDINGin the morning WEEDINGin the afternoon!!!!!!!!
  • Cocinar y comer comida vegana porque después el trabajo puedo comer por tres personas jajajajajaja

Las cosas que no me gustan son la carretilla con hierba para poner en el monte y despertarse por la mañana e ir con bici a la huerta.

Eso es todo de una chica loca de Croacia.

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nagore

Hoy nos hemos reencontrado con Nagore Maté, que acaba de llegar de Kaunas (Lituania) de hacer el Servicio Voluntario Europeo en un centro de acogida, enviada por el Conseyu de Mocedá de Xixón.
– Nagore, ¿en qué ha consistido tu proyecto?

– Yo estaba en un centro de acogida con niños/as de entre 0 y 6 años, algunos/as de ellos/as con discapacidad. Mis tareas consistían en ayudar en las tareas diarias de los/as niños/as (comer, vestirse, etc.), jugar con ellos/as, darles apoyo individual, etc.

– ¿Qué has aprendido durante tu estancia en Lituania?

– A tomar más la iniciativa en ciertas cosas, a ser más creativa, perder el miedo a hablar en público, a hablar en otro idioma. Buf, un montón de cosas.

– ¿Encontraste muchas diferencias entre Lituania y Asturias?

– Lituania es un poco como España antiguamente. Muy conservadora. Si no tienes novio a los 22, te quedas para vestir santos. Del frío ya, ni hablamos.

– ¿Qué es lo que más echas de menos de allí?

– Mi independencia y vivir en una ciudad un poco más grande. Ser extranjera está guay.

– ¿Qué planes tienes ahora? ¿Te gustaría seguir viajando?

– Sí, me gustaría seguir viajando pero también me gustaría centrarme un poco en mi carrera y me he dado cuenta de ello gracias a estar allí. Ahora mismo, después de haber estado en Lituania y tener a tanta gente me ayudó, me gustaría colaborar con los/as voluntarios/as europeos/as que están en Avilés.

Y dejamos a Nagore para que se vaya a tomar un café con Vinka, nuestra supervoluntaria de Croacia.

 

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25 cosas al azar sobre mí

Os presentamos a Athina, que está haciendo el Servicio Voluntario Europeo en Avilés desde hace unos meses…

  1. Me llamo Athina. En español quiere decir  Atenea, la diosa de la sabiduría y de la guerra.
  2. Soy de Thessaloniki.  Una ciudad de estudiantes al Norte de Grecia. Es una ciudad que por lo general inspiró a muchos músicos y artistas.
  3. Me encanta mi ciudad y muchas cosas de Grecia, por lo que cuando vuelva estas invitad@ a visitarme.  Ya verás como la ciudad te conquistará!
  4. Tengo 25 años y sin duda he superado la crisis de los 25. Lo que significa que estoy actualmente tratando de decidir qué quiero hacer con mi vida
  5. ¡Hablo mucho! Muchas veces sobre sexo, el horóscopo y otras cosas al azar. Algunas personas no se sienten cómodas con ello, pero, afortunadamente la mayoría de mis amigos si!
  6. Hablo muy alto y eso es algo que no le gusta a mucha gente, pero si eres de un país del Mediterráneo pudrías entenderlo.
  7. Soy voluntaria europea en Libélula Huerta desde Marzo y voy a estar en Asturias hasta el final de Noviembre.
  8. Lloro con facilidad. Con el cine o el teatro, con una bonita canción o cuando tengo una discusión con un amigo.
  9. Durante mis estudios estaba realmente interesada en la Educación Ambiental. Libélula Huerta es una oportunidad increíble para mí, para aprender más sobre esta temática y compartir lo que sé de mi experiencia anterior.
  10. Cuando quiero limpiar y no tengo tiempo lo meto todo dentro del armario.
  11. Uno de mis sueños de adolescente fue ir a vivir en el extranjero por un período de mi vida. España fue la elección que hice y creo profundamente que acerté.
  12. Puedo ponerme nerviosa por  casi todo… por cosas como el trabajo, la vida amorosa, viajes…
  13. He estado 3 veces antes en Asturias de vacaciones y me enamoré de la región desde el primer momento que estuve aquí. De la gente, los paisajes y  de la libertad que la vista del océano me da.
  14. Me encanta la comida, pero no me gusta ni fumar ni beber… hay mucho equilibrio en mi vida!
  15. Odio la lluvia. Me gusta mucho el sol y el calor. Es lo que más añoro de mi tierra.
  16. Me emborracho con tres vasos de sidra… No soy realmente una bebedora!
  17. En Avilés, he conocido gente muy interesante que me han inspirado mucho. He visto cómo pequeños grupos de personas pueden trabajar no sólo en la teoría, sino también en la práctica en situaciones cotidianas. Aun me parece como un sueño hecho realidad.
  18. Soy un poco gruñona y es algo que realmente me gustaría cambiar.
  19. Espero tener la oportunidad de compartir en mi ciudad las cosas que he aprendido aquí.
  20. Soy adicta a las comedias románticas. Se me pone una sonrisa estúpida con un final feliz.
  21. Me gusta la música tradicional, los bailes y los disfraces tradiciones que he aprendido de mis abuel@s, lo considero una forma de mostrar realmente lo que somos.
  22. Aunque no me gusta gastar dinero en taxis, comida o cafés, la mayoría de mi dinero se va en esas cosas.
  23. Mi mayor sueño es tener una familia (bueno … un poco más adelante en mi vida)
  24. Me gusta caminar descalza por mi casa, pero siempre uso chanclas en la playa… no me gusta la arena!
  25. Creo que las personas son naturalmente de buen corazón y con la educación adecuada se puede hacer de este mundo un lugar mejor para vivir.