experiencias

desde crnomelj

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Cristina lleva más de tres meses ya en Eslovenia participando en un proyecto de Servicio Voluntario Europeo y hoy se asoma de nuevo a nuestro blog para contarnos sus impresiones…
1. ¿Por qué te decidiste a hacer el SVE?Me decidí a hacer el SVE porque llevaba tiempo queriendo realizarlo pero siempre entre unas cosas y otras lo había ido dejando de lado. De todas maneras, creo que todo en la vida sucede por algo, así que creo que finalmente encontré mi SVE justo cuando lo tenía que encontrar, ni antes ni después, justo cuando tenía que llegar. Creo que es una buena oportunidad para abrirte nuevas puertas y ver otra serie de cosas que no siempre nos enseñan. Es sorprendente cómo se pueden conocer otros tipos de programas que fomentan la movilidad juvenil pero el SVE la verdad es que creo que está bastante poco extendido entre la gente joven.

Creo que este tipo de oportunidades de poder vivir en un país extranjero con los gastos básicos cubiertos realizando un proyecto muchas veces ligado a tus intereses es una grandísima oportunidad para la juventud.

2. ¿En qué organización estás realizando tu proyecto? ¿Cuáles son las actividades en las que colaboras?

Estoy  realizando mi proyecto en RIC Bela Krajina en Crnomelj. Bela Krajina es una comarca de Eslovenia y Crnomelj digamos que es la mayor población de dicha comarca.

RIC Bela Krajina es una entidad que se encarga de la promoción turística de la comarca, podríamos decir que es  como una oficina de turismo, aparte de llevar a cabo muchas más actividades relacionadas con el desarrollo del sector turístico como pueden ser apoyo a las empresas que se ubican en la zona, desarrollo de diversos actos o festivales en la comarca… Para mí personalmente es como una oficina de turismo por un lado y una especie de Cámara de Comercio, resumiéndolo mucho.

Mi proyecto versa sobre el desarrollo del turismo sostenible en la comarca de Bela Krajina y mis actividades están siendo, por un lado, ayudarles en cuanto a cómo poder cambiar su página web, subir contenidos turísticos en diversas webs turísticas, entre otras. Además, he creado un blog en el que voy contando mis experiencias en este país, estoy aprendiendo el idioma y a la vez imparto clases de español a gente de la zona, por lo que las actividades que realizo son de lo más diversas.

En estos tres meses que me quedan tengo en mente realizar un proyecto personal ligado al turismo con gente local pero bueno, está algo en el aire por lo que si sale, ya os iré contando.

3. ¿Qué es lo que más y menos te gusta de vivir en Eslovenia, lo que más te ha sorprendido, etc.?Buff… Pues no os sabría decir, la verdad… Justo hoy hago tres meses de mi estancia en este país y estoy en el ecuador de mi proyecto (¡madre mía, cómo pasa el tiempo…!) Lo que más me gusta es que se puede decir que me siento como en casa, me gusta mucho la forma de vida que tienen aquí, no sé , es gente muy abierta, muy cercana y eso cuando vives fuera es de agradecer, la verdad.

Lo que menos me ha podido gustar es el que cuando llegué en Noviembre a las 4 de la tarde ya era de noche… La verdad es que apenas teníamos día, pero, por ejemplo, ahora que estamos en Febrero se nota un montón cómo han crecido los días: si el día está despejado, hasta las 5 de la tarde no se hace de noche. Digamos que ha pegado un cambio tremendo en apenas dos meses y por lo que tengo entendido, en verano aquí llegan a tener todavía más horas de luz que en España.

Lo que más me ha sorprendido es el denominado (o por lo menos como lo denominamos  muchos/as voluntarios/as) ritmo balcánico a la hora de hacer las cosas… Es difícil de explicar, pero digamos que  aunque los españoles tenemos el estereotipo colgado de que somos muy relajados a la hora de trabajar creo que no es muy cierto, digamos que comparado con este país hay diferencias abismales, jajaja, la verdad que sí, me llamó la atención.

Otra cosa que también me ha sorprendido es su idioma, con esos sonidos, raros no, lo siguiente. Son incapaces de pronunciar para un hispanohablante…. quizás uno de los idiomas más complicados del mundo…

 

4. ¿Qué es lo que más echas de menos de España?

Echar de menos… Sonará mal decirlo pero tampoco es que esté echando de menos muchas cosas, no sé cómo explicarlo… Vale sí, echo de menos a mi familia y les mando un beso enorme pero no sé… creo que esta es una oportunidad única e irrepetible y si os soy sincera, no tengo gana ninguna de volver a España, jajaja. Aquí estoy de maravilla, la verdad.

Bueno, ahora que lo pienso echo de menos la hora del vermut los domingos (aquí la gente los domingos no sé dónde se mete) y entrar a una sidrería y oír el bullicio de la gente, y cómo no… ¡un culín de sidra!

5. ¿Qué estás aprendiendo en general?

Pues mucho, la verdad, quizás lo más importante es que estoy aprendiendo a vivir sola y estar sola. Puede parecer algo extraño pero realmente tengo mucho tiempo para mí misma y eso me ha servido para poder saber estar mejor conmigo misma y dedicarme tiempo para mí, de hecho me gustaría empezar a pintar y también me he traído cosas para hacer con material de cuero y demás, que creo que es un buen momento para poner en práctica estas cosas.

Por otro lado, también estoy aprendiendo muchas cosas acerca de una cultura e historia de un país totalmente desconocido para mí  (he de reconocer que no sabía ni ubicarlo en el mapa al principio y mi madre tardó cerca de dos meses en saber en qué parte de Europa estaba su hija, jajaja). El pensar que este país formó parte de la antigua Yugoslavia es algo increíble. Me llama mucho la atención este tipo de historia porque creo que es una parte de la historia que ha formado parte de mi vida (cuando empezó la guerra de los Balcanes yo tenía apenas 9 años) y me acuerdo de haberlo visto por la televisión todo lo referente a Bosnia, Kosovo… pero nunca profundicé ni estudié nada relacionado con esto y creo que ahora puede ser la oportunidad perfecta.

6. ¿Qué planes tienes para la vuelta?

Uy, ¡¡planes para la vuelta!!! Jajaja, la verdad es que si algo he aprendido en este tiempo e incluso antes de estar aquí es que tampoco me gusta tener mi vida planificada al 100%, luego si dichos planes no te salen, el chasco puede ser enorme.  Desde luego es bueno tener algo en mente siempre pero no olvidando dónde estamos en este momento y yo en este momento estoy escribiendo desde Eslovenia mirando por la ventana cómo empieza a nevar sin parar y es con eso con lo que me quedo.

Quizás en Abril empiece a plantearme algo acerca de mi vuelta, pero por ahora, no os sabría decir, aunque me da en la nariz  que voy a querer seguir moviéndome pero no sé muy bien qué hacer… irme a Irlanda o Reino Unido podría ser una opcion, pero bueno…¡¡ya veremos!! Como os decía, aquí está nevando a más no poder y es con lo que ahora me quedo, con el presente.

Se vidimo!!!!

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jam II

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“Un hombre en la estepa sin amigos es más estrecho que un dedo. Un hombre en la estepa con amigos es más ancho que la propia estepa” (Proverbio  kazajo)

No fue precisamente en la estepa kazaja sino en la campiña italiana. Pero eso sí, el JAM  II – Juventud Artística del Mediterráneo – fue un buen nexo de unión entre lo humano y lo divino durante los diez días que duró. Situada en la tórrida región Basilicata, nuestra querida masseria Zagarella fue testigo de las creaciones artísticas más dispares  que existen bajo el sol: desde canciones en idiomas inventados (uma uma he ya!) hasta los más inusitados instrumentos, reciclados deshechos de la inventiva y la imaginación. Formando una danza carnavalesca y perfectamente orquestada por el maestro Pino, elefantes de cartón, serpientes de plástico y elefantes kupa-kupa desfilaron al son coreografiado de su batuta bajo la atenta y estupefacta mirada del espectador. Atenta por la originalidad del espectáculo y estupefacta al comprobar cómo esta fuerza intercultural había podido engendrar un zoo humano tan bien afinado.

Sin embargo, en JAM II no sólo cultivamos nuestra conciencia ecológica: también sembramos las semillas del entendimiento y recogimos los frutos de la amistad. Aunque el principio de nuestra labor allí se viera amenazada por el miedo a la diferencia, el continuo diálogo intercultural floreció en nosotros y nos permitió  cortar de raíz cualquier dificultad.  Lo que empezó por innumerables “ice-breaking activities” acompañadas de largas sesiones dedicadas a la creación de materiales acabó por una gran fiesta en la que actuamos frente a un público entusiasmado.

¡Qué pena que el tiempo pase tan rápido!  – pensamos todos. ¿Quién no iba a echar de menos la inacabable fuente de energía de María? ¿El humor ácido y punzante de Javier Núñez o el sonado “tomorrow” de Juan López cuando la ocasión más lo requería? Todavía me sorprendo al tatarear con Neri el “Dicen que dicen” a golpe de guitarra o de descubrir la poesía de “Di André” junto a Lucia. Perdernos por las calles de Matera, descubrir el sabor de la tradición… La palestina de Ziad, el español de Marion, las banderas de Aleksandra, las muecas de Sante, la voz de Fatosh, el fútbol de Najeeb, el tiramisú de nuestra mamma Lucia y otros tantos recuerdos más…

En diez días aprendimos una vida entera. Lo que cuenta es la capacidad de imaginar: pintar, cantar, dibujar o simplemente crear un mundo mejor en la imaginación. Un mundo en el que los valores que vienen recogidos en las constituciones de tantos países y organizaciones extra estatales no se quedan en  papel mojado sino que sean una realidad. De esos 10 días nos llevamos la competencia intercultural, la conciencia ecológica y la creación musical pero sobretodo la humanidad de imaginar. En una sociedad que cada día se ve más avocada a la deshumanización por su frenetismo, éstos fueron diez días sin Internet, móvil, televisión, facebook, whatsapp, tablet, Ipod, Ipad, Inosequé e incluso a veces sin agua. A cambio: altas dosis de humanidad. Lecciones de humana creatividad e imaginación que nos acompañarán por el resto de nuestras vidas como parte de nuestro patrimonio intangible.

Habiendo participado ya en la primera edición, puedo asegurar con total certeza que este proyecto que ha acabado, me ha cambiado para siempre. Por aquel 2009, yo era tan sólo un adolescente de 18 años que había salido de su casa hacía muy poco tiempo .Tres años después, la vida te sorprende y  ves a ese chaval – de 21 – coordinando al grupo de nuestra asociación. El proceso de crecimiento interior a nivel personal y espiritual es de un valor incalculable. Han sido esta ansia de aprender y esta pasión por imaginar lo que me han llevado a ser el representante del grupo – una responsabilidad que se me otorgó y que desempeñé con la sabida satisfacción de haberme dedicado en cuerpo y alma a algo en lo que creía firmemente.

Desde el punto de vista personal y resumiendo, éste que se cierra, ha sido un capítulo de mi vida que llevaré siempre conmigo y que deseo ver materializado en la vida de otras personas de todas las distintas formas y maneras posibles que pueda imaginar. Por nuestra parte, Nery, Juan, Diego, Javi y María  – en nombre de quienes me atrevo a hablar – el JAM II ha abierto la puerta hacia nuevos horizontes nunca antes atisbados. Se perfilan horizontes de una humanidad superior a la inmensidad de las estepas – ya bien sean kazajas, italianas o simplemente vitales.

Diego Quintanilla, representante de grupo en el Intercambio Juvenil “JAM II”