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ñam!

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¡Cuánto me gusta cocinar! 

Será mi sangre italiana… será que cocinar comida italiana para extranjeros siempre da mucha satisfacción… o será que después de cocinar… ¡se come!

No lo sé. Pero todo esto me animó mucho y me surgió la idea de añadir a las actividades de mi Servicio Voluntario Europeo ¡un taller de cocina italiana!

El SVE, al final, permite también desarrollar tus pasiones y practicarlas compartiéndolas con otra gente, ¿no? Entonces… ¡aquí estamos!

En esta foto están mis “estudiantes” el día que aprendimos a cocinar tortellini.

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En principio el taller fue un poco rudimentario: un grupo de personas reunidas para cocinar tortellini y comerlos. Punto. Pero ya a la vez siguente empezaron a compartir sobre la mesa: pan, vino, otras bebidas, postres… y también el tiempo de duración del taller aumentó: en vez de cocinar y comer solamente, nos reunimos y hablamos de todo: qué tal el día, una pequeña nota de política, votación para elegir al VIP más guapo… cosas de una familia italo-española normal y corriente, ¿no? 🙂

Marzia, voluntaria SVE en Avilés

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ole dominika!

¡Hola!

Soy Dominika, voluntaria SVE de Polonia. Llevo en Avilés tres meses y pico y ya ha pasado tanto aquí que no sé por dónde empezar..

A ver, vine aquí porque echaba de menos España (hace un año viví 10 meses en Sevilla, hice Erasmus allí) y siempre me atrajeron los programas de voluntariado. (En Polonia fui scout durante 8 años
y también fui voluntaria en festivales internacionales de cine, teatro en Cracovia y en una ONG).

Quería encontrar algún proyecto conectado con cultura y trabajo con jóvenes así que el proyecto de Europa Aquí y la Asociación Cultural En Construcción en Avilés me pareció perfecto. Pero no era tan fácil, aparte de a Avilés, envié alrededor de 15-20 cartas de motivación y curriculums a otras organizaciones, así que tardé unos meses en prepararme.

El primer día de mi SVE fue muy largo. Estuve despierta 23 horas (como no hay conexión directa Polonia-Asturias, tardé muchas horas en llegar aquí). De hecho, cuando llegué a Avilés, echaba de menos tumbarme en la cama, pero Vane y los otros voluntarios no me dejaron, ¡pues hay que integrarse de inmediato! Entonces después de casi 20 horas de viaje y 10 minutos pasados en mi nueva casa, estuvimos de bares hasta las 3 de la mañana.

Al principio todo era muy caótico, no sabía exactamente qué iba a hacer, no conocía a nadie y éramos seis personas viviendo juntas de países diferentes (Polonia, Italia, Croacia, Inglaterra). Pero la verdad es que me integré muy rápido, ¡con gente así no puede ser de otra manera!

En serio, a veces encontráis publicidad de algunos lugares diciendo que todo es fantástico – la gente, el ambiente,…- y nadie lo cree porque parece demasiado bueno. ¡Pues aquí fue y sigue siendo así! Hemos pasado muchas noches juntos todos los voluntarios, cenando, viendo una peli o saliendo de fiesta. Cuando mis amigos polacos me preguntaban qué tal por España, si no echo de menos Polonia, pues les decía que aquí todo es tan positivo que tengo miedo de decirlo en voz alta para que no cambie (´´tocar madera´´ se dice, ¿no?). E incluso un chico que vino aquí de visita, después de unos días me dijo que parecíamos amigos desde hace unos años, no sólo unos días.

Y en la oficina lo mismo, me recibieron con una sonrisa, y esta sonrisa sigue apareciendo en sus caras todos los días.

¿Y qué he hecho hasta ahora? Pues al principio de mi proyecto me fui a Navarra a la formación a la llegada. Conocí a muchos voluntarios que vinieron más o menos cuando vine yo, compartimos nuestras experiencias, expectativas, etc. Y aparte de eso, una chica que conocí allí sigue siendo la mejor amiga que tengo aquí en España – ya me visitó aquí, me fui a visitarla a Valladolid, a su proyecto y de hecho, ella quiere ir a Avilés otra vez en junio 😉

Aparte de conocer a otros voluntarios, entonces extranjeros, me integro con la gente española, llevando clases de conversaciones de inglés los viernes (quien quiera puede venir, ¡a ver si creamos un tercer grupo!), ayudando a preparar un concierto ahora en mayo, asistiendo a las sesiones del grupo de empleo “Empléate Joven”… Pues eso, intento involucrarme cuanto puedo para aprovechar el tiempo aquí al máximo.

Y lo más importante es que ya he notado, a lo largo de estos 3 meses, – gracias a viajar mucho sola, depender sólo de mí misma, organizar actividades de que las que soy responsable- es que me siento más segura de mí misma, que mi autoestima ha subido, y yo siempre tenía problemas con esto.

Si no hubiera conocido a toda esta gente maravillosa, sería imposible. ¡No os dais cuenta de cuanta alegría ya me habéis dado y cuánto la necesitaba!

Espero que los 3 meses que me queden todavía sean así de buenos o incluso mejores (¡aunque no sé si es posible!)

¡UN BESO GRANDE!

Domi

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cocinar en diversidad

Dos días a la semana en el centro de día donde hago el Servicio Voluntario Europeo, junto con un educador y 4 ó 5 chicos/as con discapacidad, cocinamos. Pensamos todos juntos un menú diferente para todo el mes, hacemos la lista de la compra de las cosas que necesitamos y los días que vamos a ir a comprar.

Alguna vez me ha tocado hacer alguna receta al estilo “español” o hacer la típica tortilla española, pero esta vez les ha tocado a los/as chicos/as del centro enseñarme una de sus comidas favoritas: “Pasta a la Carbonara” pero a la italiana, nada que ver con nuestra idea de la carbonara.

Así que os la pongo a continuación para que aprendáis algo de la “CUCINA ITALIANA”.

Ingredientes para 4 personas:

– 400 gr. de parta (tipo espaguetis, siempre larga, nada tipo macarrones, que para los italianos sería una abominación con la carbonara)

– 150 gr. de tocino ahumado o bacon

– 100 gr. de Parmesano

– 4 huevos

– Aceite de oliva

– Sal y pimienta negra

En una sartén calentar aceite de oliva y freír el tocino ahumado (o bacon) cortado en daditos pequeños.

En un bol bastante grande batir los huevos, añadir el queso poco a poco hasta formar una salsa no demasiado espesa, salpimentar al gusto, remover bien y reservar.

Hervir la pasta al dente (no más tiempo del que pone en el paquete), escurrirlos, verterlos en el bol donde está la salsa de huevos y mezclar rápidamente para que el calor de la pasta condense los huevos lo justo, sin formar grumos. Añadir finalmente la panceta frita, revolver bien y servir de inmediato.

De sirve la pasta con más queso rallado y pimienta negra molida aparte.

BUON APPETITO!

Natalia, SVE en Italia