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gabriel

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Ciao ragazzi!

Las presentaciones suelen ser lo primero de todo, así que… ¡allá vamos!. Me llamo Gabriel, tengo 34 años y podría añadir más cosas… pero ¡vamos al grano!

Tras participar en un Intercambio Juvenil dentro de un proyecto de Juventud en Acción gracias a la Asociación Cultural En Construcción, meses después acabé en Italia, viviendo un sueño que jamás creí pudiera ser posible.

Todo comenzó durante el verano del 2012, cuando decidí romper con mi rutina y participar en el proyecto que antes os mencioné (podéis encontrar más información en este mismo blog bajo la entrada “Ricicla!”).  Durante la APV (visita de preparación) me ofrecieron participar en un proyecto de movilidad e intercambio entre ambas asociaciones. Obviamente, desconocedor del tema pero valiente, mi respuesta fue: “sí”. Lo que no sabía era a lo que tendría que enfrentarme tiempo después.

El proyecto en sí mismo estaba basado en la formación de lo que en España llamaríamos “educación de calle”, centrado también en fortalecer el impacto a nivel local de “Vicolocorto”, la asociación de acogida. Así, todo comenzó el 3 de Diciembre de 2012 cuando con toda la ilusión del mundo inicié el viaje a la pequeña ciudad costera de Pesaro, dentro de la región Marche italiana. Tenía muy claro a qué iba a enfrentarme: un país extranjero, una lengua extranjera, nueva gente, compartir y trabajar en un ámbito asociativo completamente diverso.

Esos seis meses ya han quedado atrás. Meses muy duros pero muy satisfactorios donde he encontrado amigos y unos compañeros de trabajo que sólo puedo calificar de “increíbles”. Laura, la presidenta de la asociación, luchadora, trabajadora y soñadora  nata, dura personalidad, duro carácter pero sin la cual y sin cuyo apoyo incondicional esto habría sido posible. Daniele, el coordinador de Servicio Voluntario Europeo, todo un “Gandhi”, la paz personificada, el buen humor y la sonrisa permanente. Y Dafne, la responsable hasta la médula, perfeccionista, amante de los gatos, vegana convencida, eficiente en su trabajo.

Durante dichos seis meses aprendí demasiadas cosas. A ser paciente lo primero de todo, porque allí, en Italia, todo va extremadamente despacio. Aprendí que dentro del ámbito asociativo es imprescindible establecer un ambiente familiar, abierto y distendido. Aunque también reconozco que allí he vivido demasiadas horas de silencio. Durante esta etapa de formación desarrollé la labor de tutor con personas de diferentes países, trabajando con ellos mano a mano, y también me encargué del desarrollo de mi propio proyecto personal. El nivel de responsabilidad y de trabajo fue aumentando exponencialmente y, aunque experimenté muchísimo estrés y preocupación, os puedo decir que dicha experiencia me ha cambiado la vida. El trabajo como tutor no fue nada fácil. Podría confesaros que es una de las partes más duras y difíciles que me he encontrado en el terreno laboral y, al mismo tiempo, el más satisfactorio y sorpresivo. De España, siendo totalmente sincero,  solamente eché de menos a mi familia y a mis amig@s… Y, aunque pueda sonar duro, esta experiencia me sirvió para darme cuenta de que valgo mucho más de lo que pensaba en un principio.

Tan sólo añadir para toda aquella persona que este leyendo esto que sí, que las oportunidades existen, yo soy un claro ejemplo de ello. Así que… no lo dudéis ni un segundo (yo no lo hice) y agarraos muy fuerte a ellas.

Un fuertísimo abrazo

Gabriel Quiroga

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Γεια σας!

Με λένε Ντιέγκο (Me llamo Diego) y después de casi 4 meses por tierras chipriotas, por fin saco tiempo para resumir mi experiencia haciendo el Servicio Voluntario Europeo en Prosvasi, un centro de día para personas con discapacidad. Tras un año dando la tabarra con que quería hacer el SVE, por fin un cálido día de verano decidí finalizar la dichosa carta de motivación y mi CV para empezar a buscar organización de acogida.

Tres mañanas fueron las que me pase mandando correos como un loco a organizaciones de acogida, y cuando digo como un loco me refiero a más de cien y doscientos correos. Entre todas las respuestas afirmativas recibidas, incluidas llamadas de teléfono desde Polonia, me encontré con un correo que decía que estaban teniendo problemas para contactar con uno de los voluntarios que iban a acoger, y que se estaban planteando sustituirle… Trece días después, estaba sin saber ni cómo en Chipre haciendo la visita de  planificación y, menos de un mes más tarde, sin tiempo casi ni para despedirme, viajaba con uno de mis compañeros de voluntariado hacia el que sería nuestro hogar durante el próximo año, una preciosa casa en Limassol, la segunda ciudad más grande de Chipre.

Tras una semana adaptándonos a nuestra nueva vida, y pasando las tardes en la playa (si, aquí incluso en Noviembre se puede ir a la playa), mis cuatro compañeros (una pareja polaca, un gallego y una malagueña) y yo preparábamos la maleta para viajar a Nicosia, donde se llevaría a cabo la Formación a la Llegada, en la que la Agencia Nacional del Programa Juventud en Acción reunió a los dieciocho voluntarios/as que estamos realizando el SVE en Chipre.

En Prosvasi nos encargamos de ayudar a los/as trabajadores/as de la ONG durante las actividades diarias, y proponemos también nuestros propios talleres (jardinería, baile, teatro,…) con los que tratamos de mejorar las habilidades de los/as learners (así es como llamamos a nuestros chicos).

También realizamos semanalmente actividades en el exterior, todas las semanas vamos a jugar a los bolos, a la playa o al parque, al Aquapark, realizamos gimnasia y diversas lecciones en un instituto, y, cada cierto tiempo, realizamos convivencias de tres días con ellos/as en algún pueblo cercano para ayudarles a ganar independencia, pero, como se suele decir, un video vale más que 1000 palabras.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=awOY-_qPm1M]

 

Esto es todo por ahora, un saludo desde Chipre.

Diego

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hablando en plata

Migue, antiguo colaborador de la emisora de radio del Servicio de Juventud de Avilés, Radiadora.org, con su programa Hablando en platanos envía desde Estonia esta jugosa entrevista en la que “nos habla en plata” sobre sus experiencias como participante en un proyecto de Servicio Voluntario Europeo.

 

1. ¿Por qué te decidiste a hacer el SVE? ¿Y por qué en ese país y/o con ese tema?

Me sentía al principio muy inseguro: el desconocimiento del idioma, el frío de Estonia, el temor a interactuar con los desconocidos… Decidí incorporarme al SVE porque previamente había participado en  cursos nacionales e internacionales subvencionados por el programa Juventud en Acción. Siempre en esos espacios, al conversar con otros jóvenes, hablaban del SVE como la cima de este programa de la Unión Europea. Por eso, la curiosidad fue entrando en mi cuerpo hasta que asumí que de esta manera podría tener la oportunidad de desarrollar nuevas competencias profesionales y humanas, conocer un entorno multicultural totalmente distinto, ayudar a otras personas, comenzar una aventura que me aportase en muchos sentidos… Con la que está cayendo, era lo mejor entre muy pocas ofertas.

Yo me considero una persona con vocación política. La literatura, el arte, las ciencias sociales son algunos de mis hobbies. Por eso, la opción de Estonia apareció ante mí como algo muy tentador: podría conocer un país joven, que recién ingresó en la UE y que construye su democracia después de años de ocupación rusa. La visión de esta tierra resultaba además exótica por sus tradiciones, enigmática por el espíritu de su gente y al mismo tiempo, con muchos puntos de contacto con el resto de la gran Europa que construye un destino común. Además, el proyecto en el que se me ofrecía participar daba la oportunidad de adquirir nuevas habilidades en mi experiencia profesional, una triste laguna para las más nuevas generaciones en el contexto actual de España.

2. ¿En qué organización estás realizando tu proyecto? ¿Cuáles son las actividades en las que colaboras?

Me encuentro vinculado a dos organizaciones en la capital estonia. TPIK agrupa a personas con diferentes clases de discapacidad. Allí imparto clases de español, apoyo las lecciones de inglés y organizo tardes multiculturales, donde los voluntarios pueden mostrar una vez al mes las singularidades de sus respectivas naciones. 
En los próximos meses colaboraré con noOR, mi organización coordinadora, a un proyecto de corta duración con jóvenes con menos oportunidades de diferentes países.

3. ¿Qué es lo que más y menos te gusta de vivir allí? ¿Y lo que más te ha sorprendido? 

Difícil pregunta, porque en general el SVE, como todo en la vida, tiene imperfecciones, pero cuando colocamos en la balanza ventajas y limitaciones, el peso recae sobre lo primero. A pesar de inconformismos, como que a veces quisiera ser más útil y aprender más, estoy convencido de que esta se clasificará entre las grandes historias de mi vida, algo realmente para contar a hijos y nietos. 
Una de las cuestiones que más me ha sorprendido, por ejemplo, es el hecho de encontrar tantas similitudes entre jóvenes de tantas culturas y naciones en mi mismo proyecto: griegos, estonios, alemanes, franceses, rusos, españoles, portugueses, eslovacos, etc. Esas similitudes destruyen muchos estereotipos porque comprendemos que a los humanos, y en especial a los jóvenes, nos acercan más factores de los que nos separan. Si todos los integrantes de nuestra especie tuvieran una oportunidad como esta, si pudieran cambiar su forma de pensar con experiencias como la de Juventud en Acción, posiblemente la vida en este planeta sería menos complicada, porque simplemente entenderíamos más al “otro”, del que, sin saberlo, también somos una parte muy importante.

4.¿Qué es lo que más echas de menos de aquí?

Buffffffffff. Esa sí que está dura. Extraño Gijón, sus atardeceres desde la playa. Extraño la Calle de la Sidra en Oviedo, las reuniones con mis amigos en ese y otros sitios, acompañados de los buenos culines o del plato de pulpo con patatas, en las comidas de los findes. Extraño perderme por esos caminos de Asturias, donde Dios bendice cada paisaje, ya sean coronados por montañas o por playas. Por supuesto, extraño a mi familia y a nuestra gente. Desde fuera uno comprende y valora más lo que significa pertenecer a un país como el nuestro, tan ninguneado en la actual crisis, pero motivo de orgullo en estas latitudes, cuando inevitablemente le arrancamos una sonrisa a cada persona con sólo decir que somos de España, la tierra de la fiesta y la siesta, dos palabras del castellano conocidas desde el Polo Norte hasta la Patagonia.

5. ¿Qué planes tienes para cuando termines? ¿Te planteas quedarte a vivir allí? 

Siempre he pensado en seguir estudiando, en hacer un Máster. El SVE me ha motivado a interesarme por el de Enseñanza de Español como Lengua Extranjera. Eso es lo que tengo en agenda ahora porque nuestra lengua es muy popular por estas latitudes y tal vez en el futuro pueda encontrar una oferta de trabajo en ese campo. Antes había ejercido en la enseñanza, pero ahora con el voluntariado he redescubierto el exquisito sabor de la vocación que te mueve a estar frente a un aula cada día. Si encontrara un buen curro no me importaría vivir aquí un tiempo, aunque realmente el nivel de vida no es tan alto como en otras naciones de Europa. Sin embargo, el estonio promedio no está contagiado de ese consumismo galopante que infecta a nuestro tiempo, en eso se parecen a los finlandeses. Prefieren vivir más cerca de la humildad, sin renunciar a lo necesario, pero apegados a lo natural, a lo sencillo, vacunados contra la ostentación. Eso compensa el estilo de vida de aquí. Por ejemplo, tengo una amiga local que es diseñadora de vestuario y realmente es muy creativa. Elabora trajes hasta para la televisión. Sin embargo, ella prefiere comprar sus prendas en tiendas de segunda mano, y modificarlas a su gusto, en vez de presumir con ropa etiquetada según la última edición de alguna revista de moda.

6. ¿Algún descubrimiento cultural que hayas hecho allí y quieras compartir desde este blog? 

He tenido muchas primeras veces desde que llegué a Estonia. No podría enumerarlas. Por eso, digo que el ticket de esta experiencia seguramente será conservado como souvenir en el viaje de mi vida. He visitado siete países. He palpado  formas de vidas muy distantes a la de mi contexto cultural. He tenido una nueva oportunidad en el aprendizaje de los idiomas, en especial del inglés…
Cada día, si uno se lo propone, puede ser una jornada de descubrimiento cuando uno se encuentra lejos de su tierra. Al final, paso a paso, casi sin darte cuenta, vas cambiado tu perspectiva de las cosas y eso, si es para bien, puede llegar a convertirte en mejor persona. Estas cosas hacen falta. Habrá un antes y un después de mi SVE. Vivir sin salir de nuestra área de confort, por miedo a lo desconocido, inevitablemente termina por convertirte en un triste paleto. Abrir los ojos y pretender comerse al mundo, da tremendo subidón a tu autoestima, hasta el punto de querer gritar: ¡qué vengan los retos!
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waste no more

En el verano de 2013, con el objetivo de profundizar en el conocimiento y  compartir con otros jóvenes  lo que sabemos acerca de la protección del medio ambiente, el consumo, la reutilización de los residuos, la ecología humana y las características que nos unen para crear un espacio de aprendizaje mutuo . Así que juntamos a jóvenes de diferentes países (Rumanía, España, Estonia, Letonia y Turquía) para trabajar juntos durante el intercambio juvenil que llamamos “Waste no more”. El intercambio internacional tuvo lugar en el condado de Alba, cerca de Rosia Montana, del 14 al 23 de agosto.

El proyecto incrementó la conciencia de 25 jóvenes de zonas rurales y urbanas, con edades entre 15 y 25 años, acerca de la importancia del consumo responsable y las etapas de producción en la naturaleza. De ahí que, al final del proyecto, los participantes han desarrollado sus habilidades de creatividad y emprendimiento, han aprendido sobre el medio ambiente y sobre cómo los seres humanos interactúan en él. Además, consiguieron finalizar las tareas iniciadas, elevaron su autoestima y sus conocimientos sobre su propia cultura, sobre otras culturas y sobre la ciudadanía europea.

El aprendizaje no formal fue la base de nuestras actividades, con el objetivo de desarrollar la tolerancia, la solidaridad y la inclusión social.

Los principales conceptos sobre los que trabajamos fueron los siguientes:

Ciudadanía europea. Para ello, se encuestó a la población local y se organizó una presentación pública acerca del tema.

Cooperación. Las actividades se llevaron a cabo en grupos mixtos integrando a miembros de varios países a través de talleres tales como “Cómo se hace”, donde cada equipo nacional enseñó al resto del grupo cómo obtener diferentes productos mediante la reutilización de materiales o con un juego de búsqueda en la ciudad, donde los participantes aprendieron sobre la comunidad local, participaron en actividades relacionadas con estereotipos, cocinaron en casa de gente local, cenaron con ellos e incluso asistieron a una boda.

Espíritu emprendedor. Los productos obtenidos mediante la reutilización de diferentes materiales se usaron durante las actividades del día o como materiales de uso común en los hogares de los países participantes. También se imaginaron situaciones en las que los problemas actuales fueran resueltos y los materiales creados se presentaron en la comunidad de Abrud.

Diversidad cultural. Se organizaron noches de intercambio de las culturas de cada país, en las que cada grupo nacional creó un ambiente que acercó a los demás a las condiciones específicas de cada país, a través de rituales, juegos y degustaciones de comida. También se rompieron las barreras culturales a través del trabajo en equipo y dando a conocer a los jóvenes de cada cultura. Los jóvenes participantes se comunicaron e interactuaron no sólo con la gente de la comunidad de Abrud, sino también de Rosia Montana, conocieron parte de su cultura y participaron en el festival FanFest.

Sostenibilidad. Durante los nueve días los jóvenes aprendieron acerca de estos conceptos y debatieron sobre la situación en cada país. El grupo participó en un juego de pruebas en el que vieron y escucharon directamente de los habitantes de la zona cómo se gestionan los residuos, creando sus propios escenarios para encontrar soluciones en sus hogares y en el contexto global. La persona que inició el movimiento Zero Waste en Rumanía nos visitó y nos contó más sobre el concepto, cómo funciona y qué pasos podemos dar, tanto en Rumanía como a nivel internacional.

 

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how to say it

Somos Aida y Aldara y en Diciembre estuvimos en un curso del programa Juventud en Acción sobre pedagogía de la educación sexual: “How to say it?” (¿Cómo decirlo?).

La metodología de estos cursos se basa en la educación no formal: trabajo en grupos, participación activa, juegos y energizers, reflexiones grupales,… De esta forma es muy fácil compartir e intercambiar conocimientos y experiencias sobre cualquier tema, en nuestro caso la educación sexual en nuestros países.

Éramos 20 jóvenes de Turquía, Italia, Francia, España, Estonia, Suecia y Hungría con muchas ganas de aprender, compartir e intercambiar ideas, proyectos y experiencias.

Estuvimos durante siete días en una casita en un pequeño pueblo de Alemania: Giessübel. Fue muy bonito poder realizar el curso en Diciembre, todas las ventanas de las casas vecinas estaban iluminadas con la típica decoración navideña y la nieve cubría las copas de los árboles.

Tras las primeras actividades para conocernos, crear un buen ambiente de grupo y acostumbrarnos a hablar en inglés, comenzamos a trabajar sobre la educación sexual.

Compartimos las diferentes leyes, servicios y recursos que cada país ofrecía sobre educación sexual, especialmente a la gente joven. Esta actividad fue muy muy fructífera, pudimos trasladar nuestras perspectivas a nivel internacional y ver las diferencias y similitudes entre países.

Tras acercarnos a la historia de la educación sexual y su contexto en Europa, practicamos y reflexionamos sobre distintos métodos para trabajar educación sexual con jóvenes: juegos, grupos de reflexión, preguntas y respuestas divididos por géneros, actividades artísticas… Estos métodos sirven para trabajar la sexualidad y la afectividad estimulando un espacio para hablar y compartir a diferentes ritmos.

Finalmente tuvimos un espacio para crear nuevas relaciones y posibles proyectos entre las diferentes organizaciones del curso.

¡Pero no todo era trabajar! Cada tarde, al finalizar las actividades, pudimos disfrutar de una fiesta intercultural (mucha comida, bebida, bailes tradicionales…), noche de cine, juegos y, por supuesto, la fiesta de despedida. También tuvimos tiempo para visitar la ciudad más cercana y su mercado navideño y para tomarnos una cerveza local alemana en el único bar del pueblo.

¡Hemos aprendido mucho, hemos compartido mucho y hemos conocido a mucha gente estupenda!

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gatos eslovenos

Hoy empezamos una serie de entrevistas a los voluntarios que tenemos ahora mismo repartidos por Europa en diversos proyectos de Servicio Voluntario Europeo. Es el turno de Juan, que está en Eslovenia. Tuvimos oportunidad de verle en Diciembre cuando volvió a casa por Navidad, como en el anuncio de cierta marca de turrones,  y nos puso al día de cómo es su vida en Crnomelj, el pequeño pueblo en el que habita.

1. ¿Por qué te decidiste a hacer el SVE? ¿Y por qué en ese proyecto?

Necesitaba hacer algo de provecho después de estar una larga temporada sin poder encontrar trabajo y el SVE me pareció una buena opción. Elegí el proyecto porque estaba relacionado con mis estudios y me atraía bastante.

2. ¿En qué organización estás realizando tu proyecto? ¿Cuáles son las actividades en las que colaboras?

Razvojno informacijski center Bela Krajina (RIC) es una Oficina de Desarrollo Local. Colaboro en actividades relacionadas con la promoción turística en la región (comercialización de productos artesanos, rutas turísticas por GPS, etc.)

3. ¿Qué es lo que más y lo que menos te gusta de vivir allí? ¿Y lo que más te ha sorprendido? 

Lo que más, los paisajes y la gente, lo que menos, que es un pueblo demasiado pequeño y está bastante aislado del resto de Eslovenia y “lejos” de todo. Lo que más me ha sorprendido es la cantidad de organizaciones y eventos que tienen para lo pequeño que es. No tenía ningún estereotipo prefijado así que ninguna sorpresa en ese aspecto.

4. ¿Qué es lo que más echas de menos de Asturias?

Lo típico, familia, amigos y la comida de mi madre 🙂

5. ¿Qué planes tienes para cuando termines?

No tengo ningun plan de momento, lo cual me preocupa mucho, pero ahora tengo bastante trabajo y no tengo tiempo para pensar en el mañana, aunque debería. Lo de vivir aquí no lo descarto, el país me gusta bastante, así que estoy abierto a ofertas, jeje.

6. ¿Algún descubrimiento cultural que hayas hecho allí y quieras compartir desde este blog?

No se me ocurre nada, pero cuando se me ocurra lo sabréis 🙂 Bueno sí, ¡los gatos son GIGANTES!

Quedamos a la espera de que Juan nos envíe prueba fotográfica del tamaño de los gastos eslovenos. ¡Hasta entonces!