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SLAVNAYA FIESTA MIRA

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Este viernes 6 de marzo a las 19.00 os invitamos a una fiesta intercultural sobre culturas de Rusia y Serbia que nuestras voluntarias europeas están organizando como bienvenida. Nos juntaremos en El Patio y descubriremos más sobre estos países. Además nos prepararan comida típica rusa y serbia de degustación. Puedes traer algo para compartir.

¡Nos vemos el viernes!

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Noticias desde el Este

Hoy nos llegan noticias desde Sofia, Bulgaria… Iyan lleva desde hace poco más de un mes realizando su Servicio Voluntario Europeo en Sofia con la Asociación Open Space Fundation y nos cuenta sus primeras impresiones… Parece mentira y de vez en cuando sigo sin creérmelo, pero ya estoy aquí. Después de un vuelo con turbulencias, aterricé en la terminal 2. Me estaba esperando una compañera de la asociación de acogida, que me llevó al piso y me explicó las cosas más básicas. Ya sólo el piso es muy interesante: construido en época comunista, su anterior propietaria era una artista local por lo que destaca por sus espacios abiertos y su “austeridad” —la verdad es que tiene un toque bohemio muy interesante—, pero lo mejor son sus terrazas. Desde una de ellas puedo ver la catedral de Alejandro Nevski, bueno, más bien sus dos enormes cúpulas doradas que brillan muchísimo cuando les da el sol y le dan un toque mágico al paisaje, que se funde con la nieve que ha caído estos días. Es un espectáculo hermoso —¡Aunque aquí duermen sin persianas y al principio te hace poca gracia por muy bonito que sea el paisaje!—. El barrio es un lugar tranquilo, hay mucha gente de paso y se ve que es un lugar humilde. Hay muchas tiendas con productos básicos, cafeterías y un super al que suelo ir y en el que creo que ya me conocen algunas empleadas. La verdad es que la gente es muy simpática: te ayudan todo lo que pueden y hacen un esfuerzo porque estés a gusto y no tengas problemas. Incluso una anciana intentó explicarme a su manera una dirección sin saber inglés. Se vuelcan en ayudar. La gente joven sabe inglés, pero se nota muchísimo la brecha generacional. Sofía es una ciudad muy diferente a lo que estamos acostumbrados: en primer lugar es una ciudad enorme —más de cinco veces la población de Uviéu— que se vertebra desde el centro y a grandes y anchas calles que, a menudo, hay que cruzar por debajo, utilizando las bocas de metro, un metro con mucho movimiento y en el que destacan sus tiendecillas con productos de panadería o pizza en las que siempre hay gente haciendo cola. Es una ciudad con mucha historia y en el tiempo que he estado aquí he podido visitar el centro y me he movido un poco en metro para ver el Museo de arte socialista. El peso que el socialismo tuvo aquí se nota muchísimo: en pleno centro, a unos pocos metros de la catedral, se encuentra la antigua sede del palacio comunista, que se ha convertido en una atracción arquitectónica muy interesante. La catedral te deja sin palabras y alrededor se montan puestos con suvenir para los turistas. La semana pasada conocí a mis compañeros de piso. Uno de ellos, Vato, cocina genial. El otro, Anri, es muy simpático y siempre estamos tocando la guitarra, charlando o escuchando música. La verdad es que somos como una pequeña familia. Además, esta semana, he hecho el On Arrival Training. He conocido a gente maravillosa de Italia, Polonia, Alemania o España —Paqui y Pablo, con los que pude hablar en español, no sin un esfuerzo grande ya que cuando siempre hablas en inglés, cambias el “chip”—. La experiencia ha sido estupenda y ya tengo amigos a los que visitar y a los que, pese haber despedido hoy mismo, ya estoy echando mucho de menos. Quizás más a los italianos, porque ya se sabe que son muy parecidos a nosotros, que contrastamos un poco con la gente de europa del este que, aunque pueda parecer fría o a nosotros nos parezca que son muy “secos”, una vez la conoces, es una gente maravillosa. Sinceramente, estoy redescubriendo muchas cosas y conociendo muchas cosas nuevas. Y sí, eso también va por mi.