experiencias

¡ Tierra a la vista!

11261845_10153308107920513_8922708519107193566_n

Nuestro voluntario Iyan que realiza su proyecto en Sofia, Bulgaria con la asociación Open Space Fundation nos cuenta su experiencia:

Ya han pasado cinco meses desde aquel dos de Febrero lleno de ilusión, incertidumbre y nerviosismo; eso significa que queda prácticamente otro tanto (poco) para irme, y que ya podemos decir aquello de “¡Tierra a la vista!” e ir pensando en que tan rápido como ha pasado este tiempo, voy a volver a estar rodeado de mis montañas, mis ríos, mi arquitectura post-industrial, mis pequeñas grandes luchas, mi gente y mi familia. O al menos de una parte de ellos, porque otra parte —sin lugar a dudas— se quedará aquí. Es lo que tiene el tiempo: llega un momento en el que la temporalidad te tira un cubo de agua helada y su paso de golpea con toda su certeza.

Estos últimos meses he estado inmerso en actividades, experiencias, gentes y culturas. He salido de mi burbuja personal para abrirla a un montón de realidades que estaban esperando a ser escuchadas. Hemos pintado los bancos de los parques rodeado por personas con drogodependencia que se acercaban y —en un inglés sorprendentemente mejor que el de muchas otras personas— se alegraban de que la ciudad estuviese más bonita; hemos pintado las cajas eléctricas de parte de la ciudad, ilustrándolas con cuentos infantiles que seguramente llamen la atención de los más pequeños ante una ciudad un poco menos gris y rígida… Con ellos, los pequeños, también he podido tocar música o volver sus espacios un poco más verdes. Y lo importante que es eso… Las últimas semanas tampoco se quedan atrás: talleres de cocina con Silvia Atanasova —concursante de Lord of the Chefs, algo así como el Master Chef búlgaro— o dedicarme a inmortalizar con la cámara diferentes momentos para el blog.

De esto último, de los momentos personales, hay tanto que necesitaría mucho más espacio. Momentos malos como tener que despedir a otros compañeros que acabaron ya su voluntariado, pero también buenos como las fiestas, las conversaciones o el poder compartir inquietudes. Momentos simples pero graciosos como observar a Fidel Castro en el metro de Sofía, junto a la regla y un cowboy dirigiéndose a la fiesta despedida de un hawaiano son los que compiten por sacarte una sonrisa día tras día, gente tras gente y actividad tras actividad.

Es muy gratificante saber que, una parte de ti, va estar en muchos rincones del mundo con los que esperas poder reencontrarte algún día. Y es que, por mucho que trabajes por y para los demás, las mejores experiencias siempre repercuten en uno mismo y acabas descubriendo que todo tiene su encanto, que hay muchísimo tanto ahí fuera como dentro de ti y que está esperando ser descubierto.