¿Que hora es en Asturias?

¿Que hora es en Asturias?

Por: Marten Reinstra

Creo que una cosa en que los españoles y los holandeses son muy diferentes es la manera en que organizan el horario del día. Fue algo a lo que a veces me costó adaptarme durante las primeras semanas. También me parece interesante porque tiene tantos efectos en el aspecto cultural. Te comparto lo que a mi se pareció destacable.

Echa la culpa a los nazis
Para empezar, es bastante extraño que Ámsterdam y Avilés estén en la misma zona horaria, aunque Ámsterdam está unos 750 kilómetros al este. Esto significa que el sol sale mucho mas tarde aquí en Avilés. Yo estoy acostumbrado que haya luz a las ocho. Claro, el sol también se pone más tarde aquí. Por eso, los días en Ámsterdam parecen más cortos durante el invierno. ¿Por qué están en el mismo horario los dos países? En realidad, el horario es de Europa central. Cuando los nazis invadieron muchos países durante la segunda guerra mundial, introdujeron su propio horario. En España, Franco decidió que lo quería también, como prueba de solidaridad con Alemania. Después de la guerra todo el mundo se había acostumbrado y lo dejaron así.

Mi mente holandesa
A veces parece que los españoles hacen todas las cosas más tarde. Un ejemplo: en Holanda las doce se llama ‘mediodía’. ¡Ya estamos a la mitad del día! Empieza la tarde exactamente a esta hora. Aquí es diferente, ya que las doce es media mañana’ y queda mucho del día. La tarde empieza después de la comida. ¿A qué hora es? Eso depende de la hora de la comida. Esto fue difícil de comprender para mi mente holandesa en que todo debe ser exacto.

Esperando la comida con impaciencia
La comida es otra cosa particular. En Holanda almorzamos ligero y rápido. Unos bocadillos de mano, tal vez una ensalada y se puede continuar trabajando media hora después. En España la comida se suele consumir en casa con la familia y tomarse su tiempo. De hecho, me gusta porque es muy sociable. También, ya que se come mucho, mucha gente descansa o hace una siesta. La cosa más difícil para mí es que la comida es mucho más tarde que el almuerzo holandés. Desde las doce ya puedo comer, pero aquí a veces esperan hasta las tres y media y yo muero de hambre.

La cena de los españoles
Es muy gracioso contar a mis amigos holandeses sobre las diferencias del horario. Se asombran mucho cuando les cuento sobre estas cosas y hacen muchas preguntas. Lo más famoso ahí es la cena de los españoles, porque nadie en Holanda entiende por qué es tan tarde. En mi país, es muy común cenar a las seis. Entonces dicen, por ejemplo: «Cómo pueden dormir bien con el estómago lleno?» Los dos horarios tienen sus ventajas y hago un esfuerzo para adaptarme a España, aunque todavía no estoy enteramente convencido. Tal vez será más fácil durante el verano…

 

 

Ir a Asturias (parte 2) – Viajar durante la pandemia

Ir a Asturias (parte 2) – Viajar durante la pandemia

Por: Marten Reinstra

Antes de mi salida había muchas incertidumbres y no era solo por el covid. Había una situación particular en España que no se habían aprobado presupuestos nuevos desde 2017. El proyecto voluntariado depende de estos fondos y por eso no podíamos empezar. La fecha de inicio seguía retrasándose. ¡Después de una larga espera, recibimos finalmente la confirmación!

Cinco días antes de salir
Mi co-voluntario de Francia, Olivier, mandó un correo contando que no podía venir todavía. Planeamos que Olivier viajaría a Avilés conmigo, vive justamente a la mitad de mi camino desde Ámsterdam entonces era perfecto para ambos. Además, como holandés no podría reservar en ningún hotel en Francia por el riesgo de contagio. ¿Que pasó? Francia había llevado a cabo un nuevo confinamiento estricto y por eso Olivier ya no podia salir ni del país,ni de su casa hasta nuevo aviso. Algo muy frustrante para el, ya que llevábamos preparando el viaje durante meses, pero se quedó muy relajado. Olivier dijo que hay cosas peores en el mundo. Para mi tranquilidad todavía le podía visitar como escala y conocerle.

¡Día de salida!
Había llegado el momento de irme. Estaba un poco estresado porque sería mi primer viaje en coche solo tan largo y al mismo tiempo tenía que viajar a través de países con diferentes restricciones para la pandemia. Un día antes de mi salida mi padre me preguntó si tenia seguro de viaje, normalmente la respuesta sería: sí, sin duda, pero con la situación de la pandemia no tenía idea. Justamente antes de salirme estaba llamando la compañía de seguros para comprobarlo. Después: ir al centro de salud para un test PCR porque para viajar a España necesitaba un resultado negativo 72 horas previas a la llegada. Además, me traje un documento oficial que explicaba porque viajaba a España como extranjero. Simplemente tenía que asumir que sería negativo, ya que estaría en camino mucho tiempo antes de que llegara el resultado.

En camino
La distancia hasta Avilés es unos 1.700 kilómetros desde mi casa. Por eso, quería hacer el viaje en tres partes, con una escala a ver a mi tío que vive en Luxemburgo y una escala en casa de Olivier. Entonces, fui a Luxemburgo primero. Fue una experiencia muy extraña llegar allí, porque en aquel tiempo la hostelería en Holanda estaba cerrada. En Luxemburgo estaba al revés: casi no había restricciones de movilidad. Había muchos coches en las carreteras y mucha gente en los restaurantes. Al día siguiente entré en Francia y fue todo lo contrario: todas las carreteras estaban vacías. Me sentí como si estuviera en otro mundo. Tanto en Francia como en España me puse un poco nervioso cuando vi a algún policía, por miedo a que me enviaran de vuelta. Al final, el viaje fue bastante bien. Escuché mucha música, el nuevo audiolibro de Barack Obama (te lo recomiendo) y no me aburrí. Después de tres días en coche, ¡llegué a Avilés!

 

 

Ir a Asturias (parte 1) – El mundo de los coches

Ir a Asturias (parte 1) – El mundo de los coches

Por: Marten Reinstra

Para mi, un coche siempre no ha sido más que una cosa útil y contaminante que te lleva de punto A al punto B. No me interesaba cual coche era. Tampoco tenía un coche viviendo en Ámsterdam porque allí se puede hacer todo en bici y tren. Sin embargo, para venir a Avilés decidí comprar mi propio coche, así podría traerme mas cosas que en un avión o autobús y me imaginaba que en Asturias sería más fácil ir a muchos sitios en coche. ¡Entonces empecé a buscar uno de segunda mano! Se abrió un nuevo mundo entero, el mundo de los coches. Tenía que decidir sobre el tipo del coche que quería, la marca, la edad, el kilometraje y el precio. Después mucha investigación aprendí tres cosas importantes:

  1. Coches asiáticos son siempre más fiables y entonces más baratos porque necesitan menos mantenimiento.
  2. Es mejor buscar un coche feo ya que es aún más barato. Y yo quería lo más barato que posible.
  3. Prefiero un coche en que se caben muchas cosas. Por ejemplo, una tabla de surf o una bicicleta.

Asturianos y sus furgonetas
Finalmente encontré el modelo perfecto a un precio que no estaba malo. Es un coche asiático, feo y grande. ¡Perfecto entonces! Aquí en Avilés parece que todo el mundo tiene un coche. Lo que me gusta mucho es que muchos son furgonetas que se usa para dormir en playas y otros sitios bonitos en Asturias. Así los asturianos pueden pasar mucho tiempo en la naturaleza y me parece muy guay.

¿Automovilista para toda la vida?
También me he dado cuenta de que tener un coche es carísimo, solo por el seguro y los impuestos en los Países Bajos pago €100 por mes. Eso lo pagas sin ni siquiera usarlo. Muchos amigos me dijeron: “ahora que has sentido el lujo de tener un coche, no prescindirás.” Pero no me puedo imaginar que me quede con el coche cuando vuelva a Ámsterdam con tantas alternativas para moverme allí. El futuro lo dirá.

 

 

 

¡Nuevo voluntario!

¡Nuevo voluntario!

En abril 2020 recibí las buenas noticias: ¡sería el nuevo voluntario de la Oficina de Movilidad Juvenil en Avilés!

¿Porque ser voluntario?
Hace cinco años una compañera de clase en la Universidad de Ámsterdam me contó que existe la opción de hacer un proyecto voluntariado en Europa, facilitado por la UE. Desde aquel momento no me había dejado la idea de hacerlo en algún momento. ¿Cuándo en mi vida recibiría una mejor oportunidad de vivir y trabajar en un país extranjero sin tener muchos gastos o compromisos? Me parece que nunca. Quería venir a España para mejorar mi español y porque me fascina la naturaleza y la cultura española.

Expectativas durante confinamiento
Entonces cuando sabía que finalmente iba hacerlo me emocioné mucho. Además, porque obviamente ya estaba en confinamiento en mi casa en Ámsterdam por la pandemia, sentía como este proyecto fue la luz al fin de un corona-túnel. No me hubiera imaginado que en otoño la pandemia no estaría resuelta. ¡Como pueden cambiar las expectativas! Espero que el mundo tenga menos restricciones durante la primavera que viene… De todos modos estoy feliz que he podido venir a Avilés.

 

Instagram de Marten

 

Halloween en Ranum

Halloween en Ranum

Si ya de normal el profesorado somos una pesadilla para el alumnado, por un día nos volvimos su peor pesadilla hecha realidad. Convertimos el colegio en una auténtica casa del terror donde los gritos abundaban por todos los rincones. Nunca viene mal descansar de las obligaciones para pasar un buen rato asustando a adolescentes.

Por otro lado, vivimos en primera persona la exageración de decir que no se respira bien con las mascarillas. Hay quién sobrevivió a los sustos, y luego estamos la gente que sobrevivió a llevar durante horas la mascarilla con otra máscara encima. Más que no respirar, lo que no se hacía era ver.

La segunda ola está llegando con más fuerza también en Dinamarca y restricciones que en España están desde marzo, llegan ahora al norte de Europa. Por primera vez en este país, han decretado el uso obligatorio de mascarillas en espacios cerrados.

Esperemos que la situación mejore pronto en todo el mundo en general, y que no empeore aquí en particular para poder seguir disfrutando del voluntariado.

Eterno Retorno

Eterno Retorno

Y como todo en la vida, aquello que empieza tiene un final. Y con éste en concreto, el regreso a casa.
Es ahora cuando la hora de empaquetar los recuerdos, las experiencias y las amistades en ese espacio libre que dejaste en la maleta nada más llegar, porque previsora, sabes que siempre que viajas vuelves con más de lo que llevas.
Cuando una experiencia como esta acaba, no vuelves a ser tú. Y eso es lo mejor. Has cambiado. Eres una mejor versión de tu misma. Un punto de no retorno.
Has experimentado, vivido, llorando y puesto en situaciones que no imaginarias. Has visto paisajes que pensabas que no existían y has interactuado con gente que se han convertido en imprescindibles durante las cálidas y cortas noches de verano donde todos os reunís en un pueblo perdido en mitad de un país al que llegáis por bus, tren o prevoz. De eso te das cuenta cuando guardas amaneceres que nunca pensarías vivir, comidas que nunca pensarías probar, e incluso hablado de cosas que pensabas que no eran para ti. Incluso cuando has mejorado tu inglés a base de practicarlo a diario, y es ahora cuando te das cuenta que el eterno y clásico Intermedio 1 absolutista de los CV es más que justificable ahora que has vuelto.
Pero vuelves, y a la vez no regresas. Eres una persona nueva. Tu ADN se ha modificado. Tus pies han recorrido caminos que ahora solo se dirigen hacia delante. Has conocido la incomodidad de no entender nada en un país extranjero y la calidez de volver a casa y reencontrarte con tu idioma para expresar así de la mejor manera posible todo lo que has vivido.
La vida sigue, y aún más después de un confinamiento durante dos meses y medio donde, aun mas si cabe, la experiencia de crecimiento personal se intensifica. El tiempo se para, existes en una realidad paralela que comienza a despertar en el momento en el que el mundo respira, y eres consciente del lugar que ocupas en el mundo. Todo se resumen en horas llenas de videollamadas y vacías de abrazos. Aprendes el valor del contacto y recuerdas con cariño a tus seres queridos.

Porque si algo nos ha enseñado este año, es a valorar las pequeñas cosas y a desdeñar lo superfluo. A la importancia de viajar, de conocer, reír y llorar. En definitiva, de sentir. Este es el momento de prepararse mentalmente para saber que esto, es la verdadera vida. Viaja, experimenta, come, respira, ríe, conoce y vive. Por favor.
Se voluntario, crece como persona. Sé la mejor versión de ti mismo.