Acababa de comenzar el verano

Acababa de comenzar el verano

Acababa de comenzar el verano, tenía planes con mis amigas pero ese finde estaba con mis padres en un bar. Suelo mirar el Instagram de El Patio por si sale algún intercambio que me interese pero esa vez vi un voluntariado. Me llamó la atención que fuera corto y que fuera en Bulgaria (mi primer intercambio fue allí)  así que me interesé en él.

Era un proyecto sobre arqueología. Se lo comenté a mis padres dejando claro que a mí la arqueología no era lo que me movía, pero el ir tras nuevas experiencias en el extranjero sí.  Mis padres se interesaron sobre el proyecto y me animaron a ir, a no desaprovechar la oportunidad. Yo lo dejé pasar porq ya tenía planes con gente pero mi madre me avisó: «al final  no se van a hacer esos planes y te habrás perdido el voluntariado».Tenía razón, me di cuenta cuando ya había pasado el plazo de inscripción, pero hablé con María y me consiguió una videollamada con Pepa ( organizadora del proyecto la cual ya me conocía del intercambio). Me encontraba a dos semanas del proyecto, preparando la maleta y con cientos de miedos. Iba a ser la más pequeña, a vivir por primera vez por mi cuenta, a tener que cocinar y no morir de hambre, a trabajar por primera vez ( y en una excavación), miedo a sentirse sola.

No me arrepiento de nada porque ninguno de mis miedos ocurrió. De las risas cuando nos perdimos en el aeropuerto, de cuando lloramos de la risa por ver q teníamos q cruzar toda Sofía con maletas de 20 kg, de conocer al grupo, de hacer grupo y amigos , de conocer a nuestra compañera de piso italiana, de conocernos a nosotros mismos en nuevas situaciones, de no parar de reír por la noche, de las charlas en la cocina o las cenas todos juntos. De planificar viajes en el último momento y volver el lunes al trabajo recordando todos los buenos momentos juntos. De hacer reír hasta a la profesora de yoga de lo torpe que eres y sobre todo de darte cuenta que eres capaz de sobrevivir, de conocer a gente  maravillosa, de darte cuenta cada día de todo lo que estás aprendiendo ( a manejarte con dinero a viajar por países extranjeros, a cocinar, a trabajar…). Aprender lo que te gusta y lo que no, a saber lo que es la arqueología y sobretodo a conocerte a ti misma y saber todo, lo que vales.

Nos quedan dos semanas aquí, muchos viajes y mucho que aprender todavía. No me quiero ir, este está siendo mi verano, aquí en Bulgaria, rodeada de gente maravillosa.

Corta historia de Bulgaria

Está es una historia de que pasa cuando no tienes nada que hacer en todo el verano, mientras intentas pasar el tiempo en redes sociales, entras a instagram y ves un publicación del Patio que habla sobre un voluntariado arqueológico en Bulgaria,se lo cuentas a tus
padres al momento, y tu madre, a pesar de no querer que estés tanto tiempo fuera de casa, te anima a irte, y tu padre afirma que no vas a perder nada, solo ganar un montón de experiencias nuevas. De esta manera decides irte, y así acabas un 22 de julio subiendote a un bus y más tarde a un avión con destino a Bulgaria, llegas a Sofía y conoces a todos los demás voluntarios, dándote cuenta que como siempre, que no debemos jugar a un libro por su portada. Acabas compartiendo piso con dos españolas y una italiana, hablando todo el rato una mezcla de inglés y español, y conociendo a 17 personas de 6 países diferentes y conviviendo día a día
con ellas.
Así es como aprendes a vivir sola, y a valerte por ti misma, a hacer cosas que antes odiabas, (como cocinar), a trabajar en un campo que no nunca imaginaste (haciendo fotos en una excavación arqueológica), a viajar todas las semanas, conociendo diferentes
ciudades búlgaras y diferentes países (como Rumanía y Turquía) y sobretodo a aprender un montón de cosas diferentes. Después de un mes aquí tendrás tantos recuerdos acumulados que no sabrás por dónde empezar a contar esta experiencia, pero sea lo que sea, verás todo como un recuerdo bonito, como cuando os perdisteis por Sofía con maletas de 20kg, o vivir a 30 grados diarios, o trabajar en una excavación arqueológica (la cual nunca te habías preguntado cómo funcionaba), o que la mayoría de personas en el pueblo no te entiendas en inglés y te comuniques diciendo merci y ciao, o ponerte mala el día de tu cumpleanos… pero a pesar de todo, será el tiempo en el que más te has reído, todos y cada uno de los días y que más has aprendido, tanto sobre los demás, como sobre ti misma.
Y que a pesar de estar a 3500 km de casa y no poder ver a tu familia y a tus amigos, vas a encontrarte con gente maravillosa con la que te reirás y aprenderás diariamente, contando este mes y medio como la mejor experiencia de tu vida.
Blossom in the dust: A Doomsday Experience

Blossom in the dust: A Doomsday Experience

Liebe Leute,
¿Alles gut? Yo estoy muy bien, en mi recta final del voluntariado. ¿Quién lo iba a decir, verdad? Parece que fuese ayer cuando estaba haciendo la maleta gigantesca para venirme a Berlín y ahora… Unos días y se acaba… Pero bueno, no nos vamos a poner tristes de la vida y vamos a disfrutar las ultimas semanas ahora que el calor ha llegado aquí (31º para morir).
Hoy vengo a contaros sobre una experiencia que no forma parte de mi trabajo en mi oficina peeeero que ha sido una parte esencial de mi experiencia de voluntariado.
El pasado 16 de Junio he formado parte de una experiencia de teatro immersivo en Berlin!  Sí sí, como lo lees. He sido uno de los performers en una pequeña producción que ha tenido lugar durante 48h Neukölln (un evento artístico en el que todo el barrio de Neukölln se llena de arte durante 48 horas).
«Blossom in the dust: A Doomsday Experience» (Florecer en el polvo: una experiencia apocalíptica), creada por la compañía teatral ROUGH TRIANGLE, es una experiencia teatral inmersiva donde los espectadores pasan a ser parte activa de la trama participando en los debates, realizando diferentes juegos y tomando decisiones.
Cuando el fin del mundo se está acercando, un grupo de personas consiguen crear un bunker el cual puede proveer de los recursos suficientes a un número limitado de personas. Este reducido número de personas deberá pasar diferentes pruebas para demostrar que serán capaces de sobrevivir en colectividad una vez hayan pasado a nuestro bunker.
¿Por qué me decido a contar esto como mi experiencia en mi voluntariado? Porque irse un año fuera no significa solo que estarás trabajando en un lugar distinto, es que crearas nuevas relaciones y amistades que te llevarán a hacer actividades que nunca hubieses pensado o que has hecho en el pasado pero habías olvidado. Para mi, haber tenido la oportunidad de encarnar a Twig, ese pequeño personaje tonto que jugaba entre los espectadores y les intentaba hacer reír me ha hecho recordar lo feliz que yo era cuando hacía teatro, lo que realmente me importaba que había dejado un poco de lado. ¿Quién sabe a donde me puede llevar esta esperiencia? Por ahora, me voy a hacer la maleta que en unos días me vuelvo a casa… Pero de vacaciones.
¡Un abrazo a todas!
Cerrando una etapa

Cerrando una etapa

Dober dan! Kako si?

Os escribo por última vez desde Eslovenia, me ha salido un trabajo y me vuelvo un poco antes de lo esperado. La experiencia ha resultado muy positiva, he conocido mucha gente nueva y, sobretoo, he vivido una buena experiencia fuera de mi zona confort. Mis últimos días aquí están siendo bastante tranquilos, me queda dar la última lección de español, últimos brainstormings y cosas así. La verdad que por un lado tengo ganas de volver a España pero por otro me da algo de pena marcharme, pero supongo que esto es normal. Si tengo que quedarme con una sola cosa del país me quedo con sus paisajes Os adjunto una foto de alguno (sin filtro de instagram ) para que os hagáis una idea.

Pues nada, ¡nos vemos pronto! Nasvidenje!

Mi experiencia de voluntariado en Bélgica

Mi experiencia de voluntariado en Bélgica

¡Coucou! 

Me paso por aquí para poner final a mi experiencia de EVS.  Han sido 12 meses en Bélgica geniales, de experiencias increíbles que espero que se queden mucho tiempo en mi memoria. 

En mi proyecto tenía que ayudar en una asociación cuyo cometido principal era fomentar la inclusión de las personas con diversidad funcional en diferentes entornos de trabajo, de manera individual o todos como grupo. Aunque también he hecho muchas cosas más durante este año, como concienciarme más con nuestro planeta e ir familiarizándome con el término “Cero desecho”, también he tenido la oportunidad de hacer un pequeño voluntariado ayudando a pintar un centro destinado a personas refugiadas y he impartido un pequeño cursillo en español para niños, entre otras muchas cosas.

He tenido la suerte de contar con asociación de envío y de acogida GENIALES, he conocido a gente extraordinaria, he viajado a sitios de Europa que hace 1 año ni me hubiese imaginado (y me han enamorado  todos un poquito), me he reído muchísimo y también me he frustrado otro tanto (primera vez viviendo sola, lengua extranjera que no dominaba ni en un 5%…). 

En mi caso, era la primera vez que salía de España por un periodo tan largo y echando la vista atrás me sorprende todo lo que he cambiado a nivel personal, cosas que para mí antes eran básicas y muy obvias ahora ya no lo son tanto. Sin duda alguna este año ha sido mucho mejor de lo que me esperaba, aunque al final no haya hecho muchas cosas de las que me había propuesto, si hice otras tantas inexperadas y que me han servido para aprender mucho más y crecer personalmente.

Siento que esta es una experiencia que todo el que tenga ganas de viajar y cambiar de aires durante una temporada debería de hacer. Si os lo estáis planteando no lo dudéis ni dos segundos más, ¡arriesgaros! Os aseguro que valdrá la pena.

Primer mes de Natan en su proyecto de voluntariado

Primer mes de Natan en su proyecto de voluntariado

¡Hola! Futuros/as Voluntarios/as,

Me llamo Natán y tengo 26 años. El año pasado con una beca de prácticas a nivel europeo realicé una estancia de tres meses como profesor de Biología y Geología en un instituto italiano. Aquí me encontré bajo la situación de tener en mi propia clase, a una alumna que presentaba una discapacidad, no supe reaccionar ante tal panorama, nadie me lo había enseñado, por ello, decidí buscar e iniciar un voluntariado relacionado con este tema.

Encontré dicho proyecto y actualmente, me encuentro realizando el voluntariado (EVS/ECS) en un pueblo que se llama Pordenone, al norte de Italia. Voluntariado que realizo en una asociación (ANFFAS Onlus de Pordenone) que trabaja y ayuda a personas que presentan una discapacidad grave, y que a la vez realiza proyectos con las escuelas e institutos de la zona, para dar conocer la situación de estas personas, las situaciones de dificultad que pasan en su día a día, etc.

Llevo ya casi un mes de voluntariado, y la verdad el inicio no ha sido fácil ¡¡¡He salido de mi zona de confort!!! Por ello, no os puedo decir que durante estas primeras semanas todo ha sido y/o es un camino de rosas, pero tras la dificultad de los primeras semanas (encontrarse “solo” en una ciudad extranjera, dónde no conoces a nadie, donde las barrearas idiomáticas no te ayudan, etc), llega un momento en el que te adaptas a todo aquello que te preocupaba o asustaba… ¡Ya no estás “solo”! (y nunca lo has estado, hay una gran cantidad de personas dispuestas a ayudarte para cualquier cosa y en cualquier momento), además, empiezas a conocer gente (de la asociación, del curso de idiomas, en algún evento, …) y se empieza a consolidar lo que será tu vida en los próximos meses.

La verdad, os puedo decir que, tras las dificultades iniciales, me estoy adaptando muy bien y me siento muy cómodo y feliz con el proyecto que apenas he iniciado.

Aún me quedan 11 meses, que seguramente serán geniales.