A veces, es muy complicado conocer a nuevas personas, particularmente cuando se trata de un ámbito multicultural. En general, el primer contacto es bastante sencillo, porque es casi obligatorio y que todo el mundo quiere romper el hielo para sentirse bien. Pero lo más difícil es salir de este inicio un poco superficial para conocer realmente a las personas y empezar relaciones verdaderas.

Durante la cuarentena, me di cuenta de la importancia de planificar tareas, actividades y momentos juntxs para construir una esfera de confianza y relaciones interpersonales más fuertes y auténticas. Se trató por ejemplo de cocinar juntxs algunos brownies, hummus, pizzas o “parrillada” adentro utilizando el horno. Se añadieron algunos momentos de fiesta con música para bailar, reír y relajarnos. Después de este primer paso de descubrimiento, empezamos pensar en juegos en los cuales podíamos contestar a preguntas sobre nuestra vida o nuestras opiniones, utilizando dados con imágenes o cuestionarios que habíamos encontrado en el internet. Empezamos también a planificar almuerzos y cenas comunes todos los días, a las 13:30 y a las 20:30. A veces compartimos algunos desayunos cuando nuestros ritmos de vida coincidían. Por fin, tuvé la oportunidad y la suerte de poder trabajar, estudiar, aprender a coser o tomar el sol en la terraza en buena compañía, lo que me permitió sentirme apoyada, además de luchar contra la soledad que aparece rápidamente en situaciones de aislamiento.

Gracias a estos momentos, hemos aprendido muchísimas cosas sobre las personas con las cuales vivimos, tanto como sobre nosotrxs mismxs. Nuestras diferencias, que parecían enormes antes, casi ya no son visibles, porque hemos aprendido a vivir con ellas tras conocerlas y entenderlas. Ahora, solo miramos nuestras similitudes y las cosas que nos permiten completarnos y aprender para madurar.

Adeline Laporte