Por: Marten Reinstra

En noviembre 2020 me mudé a España, justo antes de que entrara en vigor el nuevo confinamiento en los Países Bajos. Ahí han estado encerrados durante los últimos meses y el fin aún no está cerca. Hace un año, el gobierno Holandés lo llamó “confinamiento inteligente”, pero la palabra inteligente se ha omitido para el segundo confinamiento. Ya no parece tan inteligente. Todos los “mapas de ruta” y “cajas de herramientas” como medidas contra covid al final no funcionaron para nada.

Aquí en España la situación era mala también hace unos meses, con un alto número de contagios. Pero mientras tanto ha sucedido algo extraño: la vida parece casi normal aquí. Y ese ha sido el caso durante semanas. Claro, no hay festivales y se permanece el toque de queda. Pero las terrazas y los restaurantes ya llevan semanas siendo abiertos. ¿Y las peluquerías? Siguen abiertas desde el confinamiento del junio el año pasado. En Holanda cerraron casi todo el invierno.

A principios de este año parecía que viniera un nuevo desastre en España. Las cifras de contagios fueron mucho más altas que en los Países Bajos. Las terrazas cerraron durante algunas semanas y había un cierre perimetral ¿Pero qué pasó? En febrero, la tercera ola descendió tan rápido como había subido. A la misma hora, los Países Bajos continúan chapuceando y parece que el confinamiento durará hasta el verano. Aquí ya visité un museo esta mañana, la semana pasada vi una película en el cine y mañana salgo a cenar. ¿Cómo es posible que hay una diferencia tan grande?

Aquí va mi impresión. Para empezar, en España todo el mundo lleva una mascarilla. En todos los lados. Siempre. La mascarilla solo se quita en casa. Se ve mascarillas en la calle, en el gimnasio y en la oficina. Cuando enciendo el televisor por la mañana veo presentadores con máscarillas. La nueva tendencia, especialmente entre las personas vulnerables, es llevar dos mascarillas. Parece que funciona dos veces mejor, así que la gente lo hace. Además, el gobierno aquí no rehuye las medidas duras. ¿Hay un brote? Entonces se cerrará el municipio. Nadie puede entrar ni salir. Mientras tanto, las terrazas permanecerán abiertas. Y esto funciona.

Luego, miramos la situación en los Países Bajos. Mi hermano menor me dijo que puede ir a la universidad una vez a la semana para trabajar en grupo. Todos entran con mascarilla y se sientan a distancia de cada una y… ¡se quitan las mascarillas! Entonces, ¿para qué sirven? Tal vez piensas, esto puede deberse a esa universidad. Pero no, el gobierno holandés lo hace exactamente así. A principios de esta semana, las políticas de la nueva coalición recibieron los líderes de partidos políticos durante todo el día y nadie usó mascarilla. ¿Y adivina tres veces? La semana pasada, dos miembros del gabinete se han contagiado.

Parece que el gobierno holandés sufre de sobrestimación constantemente. Ya mencioné el “confinamiento inteligente”, pero además, durante un año han negado de considerar buenos ejemplos de otros países. ¡Imagínese imitar algo de esos países europeos vagos del sur! Creo que el único país que no despreciamos es Suecia. Todos los demás… En Holanda prefieren buscar argumentos por la opinión propia. Mientras tanto se retrasa la política de pruebas y el programa de vacunación. Y toda el mundo en Holanda sigue esperando. No es que a la gente le importe, porque el gabinete salió de las elecciones sin daños notables. De esta manera, la crisis continuará por un tiempo. ¿Quizás es la hora de una actitud más humilde? Deseo a todas las personas holandesas mucha fuerza en los próximos meses.

El gobierno Holandes en marzo 2021 hace reuniones sin mascarillas.
La ministra a la izquierda se contagió con Covid19 la semana pasada.