Por: Marten Reinstra

Antes de mi salida había muchas incertidumbres y no era solo por el covid. Había una situación particular en España que no se habían aprobado presupuestos nuevos desde 2017. El proyecto voluntariado depende de estos fondos y por eso no podíamos empezar. La fecha de inicio seguía retrasándose. ¡Después de una larga espera, recibimos finalmente la confirmación!

Cinco días antes de salir
Mi co-voluntario de Francia, Olivier, mandó un correo contando que no podía venir todavía. Planeamos que Olivier viajaría a Avilés conmigo, vive justamente a la mitad de mi camino desde Ámsterdam entonces era perfecto para ambos. Además, como holandés no podría reservar en ningún hotel en Francia por el riesgo de contagio. ¿Que pasó? Francia había llevado a cabo un nuevo confinamiento estricto y por eso Olivier ya no podia salir ni del país,ni de su casa hasta nuevo aviso. Algo muy frustrante para el, ya que llevábamos preparando el viaje durante meses, pero se quedó muy relajado. Olivier dijo que hay cosas peores en el mundo. Para mi tranquilidad todavía le podía visitar como escala y conocerle.

¡Día de salida!
Había llegado el momento de irme. Estaba un poco estresado porque sería mi primer viaje en coche solo tan largo y al mismo tiempo tenía que viajar a través de países con diferentes restricciones para la pandemia. Un día antes de mi salida mi padre me preguntó si tenia seguro de viaje, normalmente la respuesta sería: sí, sin duda, pero con la situación de la pandemia no tenía idea. Justamente antes de salirme estaba llamando la compañía de seguros para comprobarlo. Después: ir al centro de salud para un test PCR porque para viajar a España necesitaba un resultado negativo 72 horas previas a la llegada. Además, me traje un documento oficial que explicaba porque viajaba a España como extranjero. Simplemente tenía que asumir que sería negativo, ya que estaría en camino mucho tiempo antes de que llegara el resultado.

En camino
La distancia hasta Avilés es unos 1.700 kilómetros desde mi casa. Por eso, quería hacer el viaje en tres partes, con una escala a ver a mi tío que vive en Luxemburgo y una escala en casa de Olivier. Entonces, fui a Luxemburgo primero. Fue una experiencia muy extraña llegar allí, porque en aquel tiempo la hostelería en Holanda estaba cerrada. En Luxemburgo estaba al revés: casi no había restricciones de movilidad. Había muchos coches en las carreteras y mucha gente en los restaurantes. Al día siguiente entré en Francia y fue todo lo contrario: todas las carreteras estaban vacías. Me sentí como si estuviera en otro mundo. Tanto en Francia como en España me puse un poco nervioso cuando vi a algún policía, por miedo a que me enviaran de vuelta. Al final, el viaje fue bastante bien. Escuché mucha música, el nuevo audiolibro de Barack Obama (te lo recomiendo) y no me aburrí. Después de tres días en coche, ¡llegué a Avilés!