El voluntariado es una experiencia de intercambio cultural a dentro de una organización en la cual los voluntarixs trabajan, tanto como en su casa, que comparten con otros voluntarixs de diferentes países. La idea de compartir esta experiencia con otras personas que tienen los mismos objetivos, las mismas ganas y más o menos la misma edad es muy tranquilizadora. Te da las expectativas de vivir una experiencia humana única con ellxs, haciendo un montón de cosas juntxs: viajar, aprender el idioma, descubrir la ciudad, salir de fiesta… Con ellxs, vas a aprender palabras, recetas de cocina y elementos culturales de diferentes países además de explicar y presentar tu propia cultura. También vas a tener la oportunidad de siempre tener alguien con quién hablar y para apoyarte cuando te sientes mal, porque en este ambiente de intercambio nace la solidaridad. En esta aventura no estarás solx, pensarás en “equipo” y en “colectivo”.

 

Sin embargo, la vida cotidiana con otrxs voluntarixs no siempre es tan ideal y perfecta. Existen muchas dificultades en esta convivencia, que son principalmente las consecuencias de las diferencias culturales y personales. No todo el mundo tiene el mismo ritmo y la misma manera de vivir. Entonces, conviven diferentes culturas, maneras de pensar, comportamientos, hábitos y valores que se enfrentan y pueden crear choques culturales y, a veces, algunos conflictos. Por ejemplo, en la convivencia aparece la dificultad de compartir las tareas de limpieza, mientras no todo el mundo tiene la misma definición de la limpieza o de quien tiene el papel de limpiar en la casa. Estos pequeños problemas de la vida cotidiana parecen bastante sencillos, pero resolverlos entre personas que no se entienden porque no hablan el mismo idioma los convierten en desafíos más difíciles. Con el tema del idioma viene el tema de la comunicación, que en estas situaciones es ineficiente o falta totalmente. Aquí aparecen nuevas tensiones que pueden generar soledad, es decir lo opuesto de lo que estabas esperando.

 

Tras esta presentación de lo bueno y de lo malo de la convivencia entre voluntarixs, lo importante es concentrarse sobre lo que se puede hacer para hacer frente a los obstáculos que pueden aparecer. Si ahora ya no tengo todas las soluciones porque sigo siendo buscándolas, puedo compartir algunas ideas. En mi opinión, lo más importante es prepararse a hacer esfuerzos enormes de pedagogía, paciencia, comprensión y comunicación. Entonces, es fundamental tener la capacidad de analizar las situaciones a través de los diferentes puntos de vista que existen y siempre cuestionarse para encontrar acuerdos. Eso es el punto principal de mi proceso de aprendizaje durante mi experiencia de voluntariado aquí, porque se trata de habilidades que van a ser útiles y esenciales durante todo el resto de mi vida. En efecto, son signos de madurez e inteligencia social que son indispensables para enfrentarse al mundo profesional y social de manera positiva, y entonces estar listx para aprender cada vez más cosas en el futuro a través de los nuevos encuentros que van a aparecer.

Adeline Laporte