La formación de la llegada era la primera vez que tuve la oportunidad de conocer el sur de España. Antes nunca había estado allá. La primera impresión que me produjo la ciudad era muy agradable, porque el tiempo cálido que hacía allá daba asociaciones con el verano. Huelva hacía un contraste fuerte con el paisaje y el tiempo en Avilés.

Durante los primeros días me fijé e la arquitectura, que se destacaba por la presencia del estilo mudéjar y que era muy distinta de la arquitectura  de otros lugares del España que he visitado. Uno de los recuerdos más sobresalientes fue la visita a una ciudad no muy grande cerca de Huelva, que se destacó por sus paisajes particulares que se caracterizaban por una gran cantidad de edificios blancos que resultó que el color blanco dominara el paisaje.

El alojamiento de los voluntarios que participaron en la formación de la llegada fue el Hotel Inturjoven Huelva, un lugar muy cómodo. Aunque cada día en la formación de la llegada fue diferente, habían rasgos y actividades comúnes. La mayoría de las actividades y lecciones se empezaron con los «energizers» que siempre fueron divertidos. Durante las lecciones y los seminarios he tenido la oportunidad de conocer muchas facetas de la cultura de Andalucía y también de la historia que tiene esa región. Otra actividad que se presentó cada día fue el trabajo en grupos, una oportunidad de mejorar sus capacidades de comunicación.

El último día tuve la oportunidad de conocer un poco más de Sevilla. Aquel día he visto las calles estrechas y pintorescas que caracterizan la ciudad y varios objetos de gran importancia del patrimonio monumental y cultural. La formación de la llegada ha sido una experiencia muy importante.