Recuerdo que en mi evaluación intermedia me preguntaron como quiero que se acabe mi proyecto de voluntariado contesté que no quiero que se acabe. Y, como en el cuento, mi deseo se hizo realidad – pero, como en el cuento, las condiciones son muy distintas de lo que esperaba. Me quedo en el Patio algunas semanas más porque lo quise, pero también porque no tango opción para irme.

Para finales de abril tuve programada una nota de despedida, pero ahora no es posible escribir ni hablar de lo que nos apetece, solo hay un tema que se puede mencionar, hay que olvidar todo lo demás. No voy a decir cual es el tema. Es un acertijo para las lectoras del futuro.

Me imagino que la mayoría de las lectoras de este blog sois la personas del Patio o las futuras voluntarias que estáis pensando si solicitar el proyecto aquí. Lo que quiero decir es que el Patio es el mejor sitio en el mundo, habitualmente y también durante Lo-Que-No-Debe-Ser-Nombrado. Muchas gracias para todas las personas que están alrededor mía, mis compañeras del piso y de teletrabajo, y todas estas animadas para hacer cosas en los tiempos que no lo favorecen.  Gracias por la energía, sonrisas, paciencia, por compartir momentos malos, los buenos y los no definidos, por acordar y entender que cada una tiene necesita su tiempo y tiene sus maneras de gestionar Lo-Que-No-Se-Puede-Mencionar y toda la vida.

¡Y muchas gracias a ti, terraza, por darme fuerza!