Nuestro querido colaborador Karre nos envía noticias desde su proyecto de SVE en la organización Prosvasi…

No llevo casi ni un mes en Limassol, Chipre, y ya me siento como en casa. Cuando llegamos aquí el primer día ya nos fuimos a un Intercambio Juvenil sobre Teatro del oprimido en Platres, donde compartimos grandes momentos tanto con el equipo español, con el que conectamos todos como una gran familia, como con el resto de países.

Después de cinco días allí, nos vinimos a Limassol, donde empezó el SVE en la asociación de PROSVASI, un centro de personas con diversidad funcional. Tanto los trabajadores como los aprendices son como una gran familia, en la que me siento muy bien y en la que estoy aprendiendo mucho. Todos los días me vuelvo a casa con una sonrisa porque transmiten mucho y me siento feliz de poder formar parte de esa familia y de este proyecto.

Gracias a esta oportunidad también pude conocer una ciudad muy bonita y acogedora, en la que la gente con la que vamos conociendo, tanto en tiendas, bares y por la calle, nos ayudan mucho a sentirnos como en casa.