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Día a día en Prosvasi

Nuestros/as voluntarios/as en Chipre, que están realizando su SVE en la asociación Prosvasi, trabajando con personas con diversidad funcional, nos envían este video donde podemos ver un poco de su día a día. El video ha sido realizado por los/as voluntarios/as del proyecto: Fran Hernández, Nerea Almendro, David Carretero, Coralie Daborst, y Kerstin Winkler y  ha sido editado por Fran Hernández ¡ Esperamos que os guste!

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superkarre

Nuestro querido colaborador Karre nos envía noticias desde su proyecto de SVE en la organización Prosvasi…

No llevo casi ni un mes en Limassol, Chipre, y ya me siento como en casa. Cuando llegamos aquí el primer día ya nos fuimos a un Intercambio Juvenil sobre Teatro del oprimido en Platres, donde compartimos grandes momentos tanto con el equipo español, con el que conectamos todos como una gran familia, como con el resto de países.

Después de cinco días allí, nos vinimos a Limassol, donde empezó el SVE en la asociación de PROSVASI, un centro de personas con diversidad funcional. Tanto los trabajadores como los aprendices son como una gran familia, en la que me siento muy bien y en la que estoy aprendiendo mucho. Todos los días me vuelvo a casa con una sonrisa porque transmiten mucho y me siento feliz de poder formar parte de esa familia y de este proyecto.

Gracias a esta oportunidad también pude conocer una ciudad muy bonita y acogedora, en la que la gente con la que vamos conociendo, tanto en tiendas, bares y por la calle, nos ayudan mucho a sentirnos como en casa.

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difundiendo

Nuestro querido Emi, ya ha empezado con otra parte muy importante de los proyectos de Servicio Voluntario Europeo, que es difundir el programa Juventud en Acción para que otros/as jóvenes puedan conocerlo y utilizarlo.

Su estreno como “conferenciante” ha sido el pasado 10 de Julio en Pordenone, en la sede de su organización de envío, Anffas Onlus. Se nos hace raro escucharle hablar en italiano después de tantos talleres sobre Servicio Voluntario Europeo en Asturias en los que le hemos oído hablar en español casi perfecto…

 

 

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inclusión, ¡es posible!

¡Hola a todos y a todas!

Soy Giulia, esta vez os escribo desde mi casa en Italia; mi SVE se acabó ya, pero todavía no tuve tiempo de darme cuenta. No os agobio demasiado con mi nostalgia de Avilés y de todo el mundo, quiero solo que sepáis que os
echo de menos ya y que la experiencia me cambió un montón, todavía
estoy reflexionando sobre eso…

El asunto de mi artículo de hoy es un supercurso organizado por la Agencia Nacional del Programa Juventud en Acción en el que participé antes de irme. Se llamaba “Inclusión, ¡es posible!, ¿por qué no?”. Desde Avilés acudimos unas cuantas personas: antes se marcharon Karre y Dani, y
luego nos unimos Vane, Jairo, Emi y yo.

De paso, tuvimos la oportunidad de pasar por Granada y por Málaga a la vuelta, esperando por nuestro vuelo.

Lo que más me gustó fue:

– Por supuesto, la comida del centro, siempre demasiado y muy rica, así que pude engordar y mi madre no se preocupó a mi vuelta de que no comía bastante!;
– un grupo muy majo de Salamanca, “Casa Escuela Santiago Uno”, chicos que trabajan con circo y que me hicieron probar una emoción muy fuerte, girando en una rueda que tiene un nombre muy raro;
– una superfiesta con baile y breakdance;
– canciones por la noche; en el grupo había una chica que toca la guitarra, Elisa Amador, y por supuesto, cuando me sale la nostalgia de esta semana, la puedo escuchar de mi ordenador;
– el acento andaluz, que recién llegada tenía dificultad en entender; todo el mundo nos reconocía como asturianos y asturianas (yo también
me consideré avilesina de adopción), porque antes de ir a la cama
decíamos: “Vamos a la camina”;
– una experiencia de educación para niños en riesgo de exclusión,
experiencia al aire libre, “La Ciudad de los Niños”, en Granada;
– lo último, pero lo más importante, todo lo que aprendí de las experiencias
de inclusión de los demás; intercambios, experiencias de zonas
transfronterizas, charlas sobre diversidad de género, un corto que habla sobre la comunidad gitana en Almería, “Gitanos con palabra”, etc.

Resumiendo, inclusión es mucho, y según yo la entiendo, es hacer que todo el mundo se pueda sentir acogido en un grupo, se pueda expresar de la
manera más adecuada para él/ella, que haya actividades distintas de
manera que cada uno y cada una encuentre su lugar y su actividad más
natural. También es hacer las cosas pero de otra manera y con otra
perspectiva.

Un ejemplo de esto lo tuve a mi vuelta: Por fin pude tener la emoción
de sujetar una cámara fotográfica y hacer mi álbum de Málaga, con la
ayuda preciosa de Vane y de los demás que me daban informaciones sobre
mi entorno.

Un fuerte abrazo y gracias a Vane y a los que me dejaron esta superoportunidad, os escribiré cuanto antes con más informaciones sobre mis últimos días en Avilés y mi vida en Italia.

¡Avilés y avilesinos/as, os quiero mucho!

Hasta pronto,

Giulia

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charla en la ONCE

Giulia vuelve a nuestro blog, esta vez para contarnos sobre la charla en la que participó en la sede de la ONCE en Oviedo en Abril.

Desde que escuché por primera vez hablar del SVE, quería hacerlo y también que más jóvenes con discapacidad pudiesen disfrutar de esta oportunidad.

Por eso, me planteé que, una vez adquirido bastante conocimiento de Español, me gustaría hablar de mi experiencia a otros jóvenes con discapacidad visual. Creo que es importante tener a alguien que ya ha vivido la experiencia y que, con la mismas dificultades y se ha enfrentado a ellas para decidir hacer este paso.

El tiempo en Avilés pasó muy rápido; en el día a día de la ofi, entre un taller y otro, entre iniciativa e iniciativa … y esa idea quedó pendiente en mi cabeza.

Por fin, un día de marzo recibí una llamada de Hazal, una voluntaria de Turquia que estaba haciendo su SVE en el CMU, en Oviedo y que me preguntaba si podríamos dar una charla sobre SVE en la O.N.C.E. (Organización Nacional de Ciegos de España), para hablar de nuestras experiencias a jóvenes con discapacidad visual.

Y así, el 23 de Abril, fuimos Vane y yo a Oviedo. Había más o menos 15 personas con discapacidad; yo empecé a hablar de mi experiencia, contando las ganas que tenía de venir aquí, pero también algunos miedos sobre todo de carácter práctico (por  ejemplo, ¿como me iba a acostumbrar a ir sola con mi bastón en las calles de Avilés? ¿cómo iba a llegar desde mi casa hasta el lugar de mis tareas de voluntaria? Y muchos más…)

Conté entonces sobre la visita preliminar que tuvimos en Septiembre, antes de que mi proyecto empezara, y también más atrás, del contacto que tuve en Skype con Vane, donde hablamos juntas de lo que me hacía falta para poder ir a Avilés.

Yo hablé muy positivamente de mi experiencia, porque, es verdad, ¡no quiero volver a Italia ni nunca me arrepentí de haber elegido marcharme!

Les dije que tengo suerte porque tengo a muchas personas que me apoyan (como tutoría y también como supervisora de trabajo en la ofi), pero también que ellas saben cuándo puedo hacer un paso más, y que eso no es algo que se pueda lograr todo los días; un muy buen entrenamiento para la vida y para mejorar.

Además, como todos los voluntarios SVE que tuve la suerte de encontrar en las formaciones, tuve la oportunidad de tener muchos conocimientos sobre otras culturas, de aprender otro idioma, de trabajar en un ámbito en el que no tenía experiencia previa.

Espero entonces que les haya quitado algunos miedos; por lo menos, que alguien se anime a participar en un SVE o también en un intercambio más corto; o, a poder ser, que por lo menos tengan más curiosidad para profundizar en el tema.

Yo, si hace falta, aquí estoy y me pueden contactar para pedirme más informaciones o para enfrentarse con alguien que haya vivido esta experiencia.

Tengo algunos contactos de jóvenes que participaron en la charla, y ¡espero que puedan ser buenos puentes para otros jóvenes con discapacidad visual si se animaran a marcharse!

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pasan los días…

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¡Hola a todos/as!

Después de mucho tiempo sin escribir, vuelvo a hacerlo.

Los días pasan uno tras otro y, poco a poco, mi salida se aproxima. ¿Qué puedo contaros desde la última vez? En realidad no lo sé. ¡Esperad, tengo que pensar!

Cuando escribí la primera vez todo era nuevo para mí y muchas cosas me parecían raras, como la tareas del hogar. Desde que estoy aquí forman parte de mi rutina cotidiana, entonces las hago sin pensar mucho en ellas. Eso significa que me he acostumbrado y que algunas cosas se convierten en casi automáticas.

Lo mismo pasa cuando tengo ganas de hacer algo: por ejemplo, quiero ir a la peluquería, comprar un libro, ir a tomar un helado o a la tienda de sellos, tomo la silla eléctrica, voy y vuelvo. En Italia debo pedirle siempre a alguien que me lleve porque en mi ciudad las aceras no están rebajadas, como en la mayor parte de ciudades europeas.

Veo que Italia está bastante lejos respecto a la mayoría de los países europeos en términos de movilidad y accesibilidad para las personas con discapacidad. Pero, sin embargo, si tuviese que visitar un edificio histórico probablemente podría tener algún problema. He dicho probablemente porque cuando estuve en Amsterdam no tuve problemas de accesibilidad, aunque muchos museos estén ubicados en edificios históricos. Pero recuerdo que tampoc Paris tiene las aceras adaptadas. Sí, lo sé, he tenido la suerte de viajar bastante…

Pensando en el último periodo, este ha sido bastante tranquilo: estuve enfermo con gripe durante una semana, después tuve el examen de español en Oviedo, mi padre vino de visita, Semana Santa, otros pequeños “contratiempos” o “percances” y aquí estamos hoy, a seis de mayo de 2014.

Lo que me ha ocurrido digno de ser mencionado, según el orden cronológico ha sido:

  • En besøg fra en danske ven (traducción: visita de una amiga danesa). Le he enseñado Avilés, fuimos a Gijón y por último… jeg har talt en smule dansk med hun! (traducción: ¡he hablado un poco de danés con ella!).
  • Evaluación intermedia a Mollina.

  • Examen del DELE (madre, ¡qué día agotador!).
  • ¡Visita de mi padre, comimos en Tierra Astur todos los días y lo pasamos pipa!
  • Paella preparada y cocinada por los padres de mi coordinadora.
  • ¡Aventura a Las Caldas! Jajaja, no debería reirme porque me caí, pero mejor… Tal vez soy un carro de combate, pero… ¡los carros de combate se estropean también, a veces!

He aprendido a desarrollarme sólo en otras situaciones: Llamar por teléfono el centro de salud para pedir una cita con el médico, ir a la consulta y luego a la farmacia para tomar los comprimidos, según la prescripción.

Generalmente estoy acostumbrado a no estar satisfecho de mí mismo, quiero hacer mil cosas pero no se puede hacer todo. Teniendo en cuenta el tiempo que tuve a disposición y lo que he aprendido, sin duda el balance es positivo. A ver que más consigo aprender, durante el tiempo que me queda.

Estoy convencido de que el SVE ha sido para mí una rampa de lanzamiento para múltiples aspectos y ahora me estoy preguntando adónde me va a conducir, no lo sé y quizá sea mejor así. Quizá un día vuelva a vivir y trabajar en España, poco importa la crisis porque la hay por todos lados.

Creo que para mí lo importante es buscar un trabajo que me permita desarrollarme y compartir mis conocimientos y que la gente me respete como persona. Durante estos nueve meses en España ha sido así, por eso me gustaría quedarme. Sin embargo, sé que si me quedase, será una situación muy diferente de aquella que estoy viviendo ahora.

He aprendido una cosa más: generalmente a mí me gusta planificar las cosas, pero para ganar algo en esta vida es necesario arriesgar.

Dedico unas últimas palabras a las personas con discapacidad. Aunque sea difícil, lo reconozco, no dejéis de enviar vuestras candidaturas a organizaciones que trabajan con proyectos europeos si es lo que queréis hacer. Los proyectos y el alojamiento se pueden arreglar. El SVE es una experiencia única, podéis dar mucho, por un lado y desarrollaros aprendiendo mucho por otro. ¡No perdáis esa oportunidad, por lo menos intentadlo!

¡Saludos!

Emiliano

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martyn

martyn+kasia

Después de haber viajado a Japón representando al Reino Unido en un encuentro sobre discapacidad, nuestro querido ex-voluntario Martyn vuelve al blog para resumir lo que fue su experiencia en Avilés. ¡Esperamos verle pronto por aquí de nuevo!

My name is Martyn, I have been disabled since birth with a disability called Spinal Muscular Atro-phy and have never let that stop me. I grew up in Cambridge, UK, and was very included with my friends. I went on to gain a Master degree, learnt to drive an adapted car, live in London and run my own business.

Today I wanted to summarise my thoughts on living in Spain for 2 months. Since I have been back in the UK, I have found time (somehow besides randomly going on a training course in Turkey for a week, working for a company in Tenerife, meeting government ministers, and seeing my family) to reflect on this amazing experience.

It has been pointed out that I often overlook the magnitude of a challenge I have overcome. I gener-ally have an idea or a life dream, analyse the barri-ers in the way, set about finding solutions and work until I get there. This often involves thinking out of the box with disability related barriers, and pestering certain people to help. Spain was very much a ‘lifelong’ dream, with huge barriers and it took ages to make it possible.

The reason it is important to note the size of this trip isn’t for me to feel great about it, but to use this as a positive message to you guys. Everyone has life dreams, I do believe everything is possible, but it can take what feels like forever. You just have to give it a go and stick at it!

Going to Spain was not because of qualifications, it was not because I am rich (I’m self employed here), and it was not because of ‘who I knew’. I heard of the European Voluntary Service through a friend, did lots of research into the program, searched for many months for an accessible social project to apply for, contacted people who could help, waited, pestered a little, and wrapped things up once things fell in to place. After 18 months of pushing, I set off for Aviles in Spain with my needs supported, full accessibility and program funding behind me. By supported I mean with an electric bed, adapted shower, shower chair, funding for my Personal Care Assistants to travel to work with me in Spain, and a very understanding coordinator.

In Aviles, I was teaching, delivering talks, running my own radio show and learning Spanish. I lived with cool people in the hostel, the expeditions to the mountains were great, and of course I had a few drunk nights. So what did I take away from all of this?

On a personal level I struggled a little in the first week. The realisation that I was away from my home, in an unfamiliar place with a new language, and in some ways being all alone was hard.

To have got through this period and become very settled showed me an inbuilt strength I didn’t know I had. In general I gained new skills in training, great experience with youth work, a base understanding of the Spanish language, the memories of new places and lasting friendships.

To pick up on the friendships aspect I wanted to share the interesting elements of cultural diversity. I lived in a hostel with 5 other people. They were from Ireland, Germany, Greece, Croatia and Fin-land. I also became great friends with people in the organisation and friends from the local community too. I was very struck by how ‘english/british’ I am. Whether talking economics, politics, music, food or sport; we all brought a perspective that somehow fitted our countries stereotypes. On my pre-departure training beforehand in Leeds I learnt about gestures that could be ok in one country, but rude in another.

However, I hadn’t prepared for this feeling of difference in my own identity in comparison to others. Despite this sometimes isolating feeling, I managed to channel it positively. In the end I under-stood my own identity, that other people have different backgrounds (personally and as a country) that shape their views, and that difference in peo-ple is healthy and interesting.

I finally wanted to pick up on the access of Spain, and share my views of the general differences for disabled people there. Overall there are the same problems as using a wheelchair in the UK. If there are steps, weird attitudes or lack of process in or-ganisations; I am disabled. However with ramps, good attitude and training of staff; life is on easy street.

The access in Aviles was not great. Many bars and cafes had a step or two. When the weather was good, sitting outside was perfect. Unfortunately the weather in the region of Asturias is generally colder and wet this time of year. Therefore I was either carried by people (not great) or confined to a more accessible place.

Eventually, I was able to find enough accessible places to go to, but it just took a while to uncover such places. The transport was very good with ramps on most buses and trains. The issue was finding an accessible vehicle to go off the ‘beaten track’ sometimes.

The attitude of people in Aviles was amazing! The organisation I worked for had a ramp made for me, the local disability organisations helped me get accessible transport, and local people were always friendly. I could sense that disabled people were just starting to progress more towards independent living and societal inclusion.

In the end some things were better than the UK (certainly people willingness to jump in and help) and some things were worse (access to many buildings), but the overall fight for social change is the same. As individuals demand and gain inclu-sion to school, work and leisure; society in general will understand disability better.

I could go on forever about personal development and disability globally, but I shall sign off here. If you have any questions on EVS, travel, disability or anything else do you get in touch.

Finally, I want to thank Chris Fisher (Leonard Cheshire), Clair Brown (everything is possible), The British Council, and Vane Moreno (Europa Aqui) for making this all happen. Vane has been the best coordinator and now a lifelong friend.

 

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mis aventuras para volver a avilés

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¡Hola! Soy Giulia de nuevo para contaros otra experiencia que he vivido en estos días, esta vez relacionada con mi viaje de vuelta desde Italia. Tuve que volver algunos días a casa y habría podido quedarme allí para pasar las vacaciones con mi familia, pero decidí volver a Avilés y vivir una Semana Santa española.

Tenía mi vuelo reservado para el 16 de Abril, y viajaba hasta Santander.
Debería haber cogido el bus desde Santander hasta Oviedo, y luego el de Oviedo hasta Avilés. Pero cuando fui a reservar el billete, descubrí que no quedaban plazas libres. 

Así que pensé en utilizar una página de compartir coche. Siempre había escuchado hablar de eso, y me molaba la idea de viajar en coche, y sobre todo, de conocer a gente. Pero por otro lado, como viajaba sola, tenía un poco de miedo y nunca me había atrevido a intentarlo. Como esta vez no quedaba otra opción, me apunté. Iba a viajar con un chico que fue muy amable porque, dos días antes del viaje me envió un whatsup para avisarme de que tenía que cancelarlo.  Como yo no tenía internet, no lo pude ver, pero él, dándose cuenta de que yo no lo había leído, me llamó también a mi número italiano. No me lo esperaba, porque llamar a un móvil extranjero es bastante caro.

De todas formas, para volver, solo me quedaba la opción de viajar con
otra chica, pero iba a salir desde Santander a las 10 de la noche; es decir, que tendría que esperar seis horas en la estación de Santander, y luego llegar a Oviedo sobre medianoche.

Decidí empezar mi viaje desde Italia, y luego, una vez en Santander, la iba a llamar desde mi móvil español, esperando que todavía le quedaran plazas. Pero, en el avión, conocí a una familia que se iba de vacaciones a
León, porque una hija estaba de Erasmus allí. Ellos habían alquilado un coche, y me ofrecieron una plaza hasta León; llegué entonces a León a las 9 de la tarde, cogí el bus hasta Oviedo y luego me dio tiempo a coger el último bus desde Oviedo hasta Avilés.

Y, por fin, llegué, cansada pero muy feliz, a Avilés a las once y media
de la noche…

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emi

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Yo vine a España para tener una experiencia de vida que me pudiera darme la posibilidad de utilizar los conocimientos que aprendí a lo largo de mis estudios.

El Servicio Voluntario Europeo ha significado por mí, mi primera inclusión, en el sentido literal del término. Por primera vez, he tenido que compartir un apartamento con otras personas de diferentes países y culturas, aceptar reglas comunes, compartir las tareas del hogar, etc.

Por mi parte, he aprendido a ser más independiente y hacer cosas que nunca hice antes, como por ejemplo poner en marcha una lavadora, secar la ropa, doblarla, etc.,  cosas que parecen una tontería para los demás, pero yo siempre tuve personas que lo hacían todo por mí y nunca me preocupé. Una vez aquí, le pregunté a los demás: ¿cómo hago esto? y después empecé a aprender y a hacer cosas.

También eso significa inclusión: aprender de las otras personas compartiendo conocimientos sin tener miedo. Primero pruebo, si lo consigo, muy bien, si no, pido ayuda, sin vergüenza.

Otro aspecto de la inclusión para mí es poner a disposición lo que he aprendido a lo largo de mis estudios. Soy licenciado en Traducción de textos literarios y científicos para la lengua inglesa y portuguesa. Desde 2009 he buscado un trabajo relacionado con los idiomas que conozco pero no tuve suerte, oficialmente estoy en paro porque el sistema italiano no se lo pone fácil a las personas con discapacidad.

En Avilés tengo la posibilidad de hacer talleres de conversación de inglés e italiano para jóvenes y adultos, junto con las otras dos voluntarias, Giulia y Yesim, ¡eso sí que es algo relacionado con mis estudios!

No tuve ningún problema para adaptarme a España, excepto que tuve que darme cuenta de que el español y el portugués son dos lenguas distintas y que, aunque los dos países estén cerca, no es instintivo que una persona me entienda aquí cuando hablo en portugués. Entonces me he dicho: “Bueno, estamos en España, vamos a aprender bien el español y a obtener un certificado que reconozca mi nivel”. Y así, me he presentado en Abril al examen de DELE.

Un último aspecto que me gustaría subrayar es que aquí en España tengo vida social, gracias principalmente a las personas y a utilizar una moto eléctrica para los desplazamientos, algo que nunca hice en Italia porque las calles no están tan adaptadas y no tengo casi gente con la que salir. A muchas personas les da vergüenza pasear o tomar algo con un discapacitado/a porque piensan: ¿Si mis amigos me ven, qué van a pensar?

Aquí nadie me mira por la calle sorprendido porque ando con muletas, simplemente porque la gente tiene cosas más importantes que hacer que decir: “Mira aquel chico. ¿No ves que anda con las muletas?”

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patatas en el bosque-comestible

Aquí Giulia de nuevo, informando sobre las actividades de nuestro proyecto de Servicio Voluntario Europeo…

Una actividad que me gustó muchísimo estos días fue plantar patatas en el bosque comestible; en realidad, habíamos quedado para construir un refugio para insectos, pero, cómo al final no teníamos bastante material ni tiempo, decidimos que sería mejor dejar dicha actividad para otro día y empezamos plantar patatas.

El contacto con la tierra me ha gustado desde siempre, porque yo vivía con mis padres en un pueblo pequeño en Italia, y ya con cinco años iba con mi madre a la huerta para ayudarla.

Hacía muchísimo tiempo entonces que no plantaba nada; me gustó porque, plantando patatas, además de verificar que no hay muchas diferencias en la temporada en la que se tienen que plantar, también tuve una mejor idea de qué apariencia tiene la tierra del bosque, pude pasar mi tiempo hablando con los chicos y
las chicas del proyecto “Antenas Informativas” y con otra gente. 

Tengo verdadera curiosidad por saber cómo se construye una casa para insectos, porque estuve con Yesim leyendo una tarde entera en internet sobre distintas maneras de hacerla, pero me falta practicar. Espero entonces tener esa experiencia también antes de irme, y de paso, por supuesto, ¡os la contaré!