experiencias

Agus desde Marsella

 

Angus - Lite

Desde que llegué a Marsella, todo han sido subidas y bajadas, siempre de forma progresiva eso sí. Mentiría si dijera que todo ha sido bueno, es cierto eso que dicen de que convivir con los demás es muy difícil: no sólo no conoces de nada a la gente que comparte casa contigo, sino que además son de culturas diferentes, pero con el tiempo esto deja de ser una desventaja y se convierte en un privilegio, el poder aprender tantas cosas distintas no sólo de la cultura sino de las formas de ser ajenas.

En lo que se refiere a la ciudad, es cautivadora, tiene zonas para salir con arte en forma de graffitis en las paredes, música de todo tipo, conciertos, en gran medida españoles o latinos, por cierto. También es mágico el puerto, las distintas playas que, a pesar de estar en la misma zona difieren completamente las unas de las otras y el contraste de las callejuelas con los principales afluentes de la ciudad, más cosmopolitas. Es una ciudad con mucha vida, donde alguien como yo puede encontrar difícil aburrirse si te ves con energía para explorarla.
Por mi parte sigo aprendiendo, ya me siento cómodo aquí. Aunque añoro bastante mi hogar, espero poder volver como una persona más preparada para disfrutar de lo que la vida me ofrezca.