Mi nombre es Laura y a parte de contaros mi experiencia, lo primero de todo es deciros que no os limitéis a leer esto. ES TOTALMENTE NECESARIO REALIZAR UN PROYECTO COMO ESTE AL MENOS UNA VEZ EN LA VIDA. En serio, a toda la gente que dude, por favor, háblale a tu yo futuro, y agradécele haber tomado esta decisión. Lo más seguro es que no te arrepientas. Para muchos, uno de los atractivos que brinda hacer un programa de voluntariado es realizar la primera salida al extranjero, pero para mí, éste no era el caso. Actualmente tengo 29 años, y llevo a mis espaldas dos Erasmus+, uno relacionado con los estudios de casi 6 meses (en Lisboa) y otro de prácticas de 2 meses (en Letonia), por lo que ya tenía una primera experiencia sobre sobrevivir en el extranjero. Esperaba encontrarme algo parecido, pero de mayor duración. Sin duda, me equivocaba. El cometido del programa ESC se basa en vivir una experiencia sostenida por un aprendizaje no formal destinado a la cooperación entre diferentes voluntarios europeos, teniendo como resultado el estrechamiento y confraternización entre toda la Unión Europea. El concepto de solidaridad se enfoca desde varios puntos de vista, aunando la cooperación entre los pueblos y sobre todo, entre la gente que lo hace posible. Lo que admiré desde el primer momento es toda la logística que entraña este proyecto. Hablamos de un gran cantidad de voluntarios que viajan desde su país de origen hacia otro durante casi un año, lo suficiente para poder llevar a cabo un programa de una magnitud relativamente elevada. Para muchos es un crecimiento de cara al mundo exterior, para otros, su primera salida independiente fuera de su zona de confort.

En mi caso, estoy en Eslovenia, concretamente en Trbovlje, región de la Baja Estiria ubicada en el centro del país. Mi situación, al tener 29 años (casi cerca del límite de edad, los 30) era el de encontrar un proyecto que realmente me entusiasmase, relacionado con mi futuro profesional, tardase lo que tardase. En este caso, encontré uno perfecto, en Delavski dom Center, un centro de arte multifuncional, con salas de exposiciones, cine, conciertos y demás espacios diseñados para albergar las diferentes escenas culturales que se suceden en el entorno.
Una vez contactada con los responsables, todo empezó de la mejor manera. Después de un mes de preparativos, entre los cuales se incluye una etapa de formación previa en mi organización de envío en Avilés, María, mi mentora y coordinadora, me preparó competentemente para la experiencia, brindándome la oportunidad de entender y leer todo lo necesario juntas
antes de mi partida, así como darme las pautas para familiarizarme con los nombres de las instituciones y los roles relacionados con el ESC.

Esta base es específicamente importante para poder conocer todo lo que vendrá después, ya que éste es un aprendizaje en cadena, cuyos pasos deben de ser entendidos lo mejor posible desde el principio, con el fin de asegurar el máximo provecho a una experiencia tan única como ésta. Trbovlje no es una gran ciudad. Si no que es un pueblo situado a una hora de Ljulbjana, poblado mayoritariamente por trabajadores que han sabido reinventarse y sacar el mayor provecho de su principal fuente de alimentación y evolución durante la antigua Yugoslavia, el sector minero. Yo soy asturiana, y situarme aquí y conecta con mis raíces. Definitivamente, el destino escogió bien. En cuanto llegué a mi casa, mis compañeras (de Bosnia Herzegovina, Alemania y Dinamarca), tuvieron el detalle de darme la bienvenida de la manera más calurosa y amorosa posible, después de medio día viajando de un país a otro. Se ofrecieron a enseñarme la ciudad y me animaron a descansar para poder tener un buen día mañana. Sentí una paz enorme al verlas porque eran conscientes de mi situación (llegue más tarde porque el antiguo proyecto cayó. Ellas llevan en la ciudad 5 meses ya), por lo que me aceptaron como una más y me ayudaron en todo lo imaginable.

Llegué el día 8 de Febrero a la ciudad, y el día 10 tenía el esperado, on-arrival term, un meeting en una localidad eslovena diferente a la que perteneces, donde se juntan todos los voluntarios de todos los países europeos que se encuentran en Eslovenia. Fuimos una pequeña familia de 13 personas que convivieron durante 5 días en un complejo deportivo con todo lujo de detalles. Es aquí donde comenzó mi aventura y donde entendí de verdad la filosofía del ESC: la cooperación, la confianza en uno mismo y la importancia del respeto y de la solidaridad.
Aprendí más de mi misma en esos 5 días, de mis hábitos y de mi forma de comunicarme con los demás, que durante muchas otras etapas de mi vida. Hablé el mismo
idioma con gente de Georgia, Kosovo, Macedonia, Grecia, Inglaterra o de Albania: El universal. El de la sonrisa, el de la ayuda, el del abrazo, el de la cercanía y el del apoyo. Me sentí de nuevo una niña y no recuerdo haberme reído mas en toda mi vida. He tenido la suerte de haber visto paisajes sólo imaginables en cuentos medievales y he sido acompañada por los mejores coordinadores, los cuales, saben perfectamente hacer su trabajo y llevar por el camino de la sabiduría y del aceptarse a uno mismo a la persona que acaba de llegar a un sitio nuevo, ya tenga 18 o 30 años.

Mañana comienzo mi andadura en el trabajo, y no puedo estar más motivada e interesada. A largo plazo, todo lo vivido hasta ahora desembocará en darse cuenta de la importancia y la fuerza que alberga la unión, independientemente del país que seas. Lo que importa es la predisposición, las ganas, la fortaleza y la grandeza de espíritu que se encuentra en cada uno de nosotros.
Escribirse una carta a ti mismo para leerla dentro de 6 meses, el escuchar elogios y puntos fuertes de tu comportamiento de gente que pasa contigo 5 días desde las 9 de la mañana las 9 de la noche dice mucho; darles tu feedback, abrazarse y besarse después, para ir a comer juntos o tomar una cerveza, es la verdadera esencia de la vida.
En una palabra, ser feliz e intentar hacer feliz a los demás. La motivación, siempre constante.
Con ganas de leer mi carta dentro de unos meses, saludo a mi yo del futuro, agradeciéndole al del pasado la decisión de haber dicho sí a un proyecto como este.