un arco de oeste a este

Hoy nos vamos a Bremen (Alemania) para participar en el intercambio juvenil Ein Bogen von West nach Ost (Un arco de Oeste a Este) con un grupo jóvenes de los proyectos Antenas Informativas y Conecta Joven.

Después de haber trabajado duro durante todo el año difundiendo las actividades del Servicio de Juventud en los centros educativos o enseñando informática a personas mayores, Alba, Irene, Jairo, Marcos, Marta, Nerea, Tomás y Yolanda pasarán 12 días con otros grupos de jóvenes de Alemania y Polonia elaborando diversos proyectos de video, foto, plástica e idiomas, además de visitando la zona y conociendo mejor la cultura de cada país.

¡A la vuelta os contamos!

it’s ok, no problem!

– ¿Así que os gustó Zagreb? Yo estuve ahí de Interrail.

Celia contestó, asociando temas: “Pues mi padre es maquinista de tren.” Acto seguido, su interlocutor, uno de los pasajeros del vuelo Barcelona-Asturias, y las otras cuatro restantes compañeras de Celia nos echamos a reír. Llevábamos 33 horas de viaje, que ni Ohrid estuviese en otro planeta, y teníamos las neuronas desactivadas. Habíamos bajado a ver Zagreb en una de las múltiples pausas del viaje de vuelta, en vez de esperar siete horas en el aeropuerto, y queríamos llegar a casa sin que el avión se cayese, cosa que estuvo a punto de pasar, y, a la vez, intentábamos retrasar la vuelta de esos diez días de juegos, playa, lagos y creatividad.

Celia, Ana, Yaiza, Yara y una servidora, Claudia, partimos el 14 de Junio hacia Ohrid, un pueblo en el suroeste de Macedonia, que se sitúa a orillas del Lago del mismo nombre al otro lado del cual se pueden ver ya las montañas albanas. Obviamente, cuando llegamos a Skopje, capital del país, tras un día de viaje, aún no sabíamos lo de las montañas. Sin embargo, a los cinco minutos de llegar al hostal, y gracias a un simpático hostelero, aprendimos que la bebida tradicional de la zona era la rakia y que te abre la garganta que da gusto. Allí nos la plantó para darnos la bienvenida a los Balcanes.

Viajar a los Balcanes es curioso. Estás tan cerca de casa y, sin embargo, en ocasiones parece que estás en otro mundo, especialmente cuando, en plena curva de montaña, los taxis deciden adelantar a tres coches a la vez y tú notas que te pasa la vida por delante de los ojos en un instante. Luca, napolitano, afirma que los macedonios siguen conduciendo mejor que sus paisanos, pero yo no pondría la mano en el fuego.

A pesar de lo encantador de la gente y de la amabilidad que despachaban todos, y a pesar de las ganas que tenían de comunicarse con nosotros en macedonio, aunque de macedonia incredulidad era nuestra cara de respuesta, no puedes por menos que percibir en el ambiente, que no dejas de estar en una zona que hace no tanto tiempo vivió una guerra muy cruenta o sus consecuencias. Por ejemplo, las relaciones entre macedonios y albanos son, en algunos casos, tirantes, y parecía incomprensible que nosotras, llegadas de la península ibérica y sin prejuicios, sufriésemos tal cosa, como hicimos. Sin embargo en nuestro grupo tuvimos participantes serbios, croatas y bosnios y todos se convirtieron en uña y carne.

El proyecto que íbamos a desarrollar se titulaba “Creativity-The Door to your Employment”. Estaba organizado por la asociación Kreator Kumanovo y nos alojaban durante diez días a orillas de un lago de 30 km mientras nos enseñaban, y nos enseñábamos, tácticas y estrategias para buscar y encontrar empleo, a la vez que nos esforzábamos por aplicar nuestros talentos creativos en tal menester. Cuando digo que nos enseñábamos es porque cada país se encargaba de dar una clase a los demás. Dejamos el pabellón español más alto haciendo esto que cuando tuvimos que presentar las opciones de empleo (o desempleo) de la península.

Al final, sin embargo,  lo que hicimos fue jugar mucho. Y lo digo como piropo y privilegio. Tengo la teoría de que, al alcanzar la adolescencia, perdemos la costumbre de jugar porque no es “guay” y, desafortunadamente, nunca la recuperamos. En épocas de desempleo, desconectar y despejar la mente ayuda a que, cuando llega el momento de hacer una entrevista (como hicimos, o al menos simulamos), tengas la mente más clara. Jugamos mucho en clase y jugamos mucho en la playa, siempre con miembros de otros países con los que casi nunca habíamos interactuado.

Aprendimos que un serbio sabe decir en español “Estoy embarazada” porque, aunque no lo parezca, viven enganchados a las telenovelas. Nos dimos cuenta de que entre hablantes de lenguas latinas, aunque el inglés es un idioma muy útil, no hay nada como soltar una palabra en tu propio idioma para que un italiano o un portugués te entiendan. Vimos partidos de fútbol de la Eurocopa apoyándonos los unos a los otros, y nunca pensé que España, Portugal e Italia fuesen a animarse juntos (afortunadamente nos fuimos antes de las semifinales). Nos enamoramos todas de un chico serbio, o al menos eso nos hizo creer él, que tuvo tanto sentido del humor que nos perdonó que ninguno supiésemos pronunciar su nombre en los días que duró el intercambio. Descubrimos que, aunque haya goteras en tu habitación, aunque se te inunde el suelo, aunque se empeñe un macedonio en voltear una tortilla española en el aire ante nuestro estupor, el lema de la zona, que todos asimilamos, seguía siendo “It’s OK, it’s OK, no problem”. Pero cómo que “no problem”, pensábamos, si puedo bañarme en las baldosas del baño en vez de en la ducha.

Los últimos días bailamos, hicimos joyas, pintamos cuadros y creamos un periódico. Y al final celebramos nuestras nuevas amistades en un bar a orillas del lago, a unos treinta grados a las once de la noche, salseando al son de una orquesta cubana.

Macedonia, como, supongo, cualquier intercambio, nos dio muchísima más riqueza personal que aprendizaje profesional. A pesar de eso, al volver a casa surgieron, como churros, informaciones de nuestros amigos del lago que acababan de encontrar trabajos o que habían pasado entrevistas con éxito.

La experiencia fue excelente y la curiosidad que nos ha generado sigue en todas nosotras. Además, como nos apresuramos a aclarar el primer día, el intercambio propicia que ahora tengamos casas de acogida en otros siete países de Europa.

creativity: door to your employment

Celia, Yara, Ana, Claudia y Yaiza acaban de regresar de Ohrid (Macedonia), donde han participado en el intercambio juvenil «Creativity: Door to your employment», organizado por la asociación KREATOR Kumanovo. Durante diez días, y junto a jóvenes de Serbia, Bosnia-Herzegovina, Portugal, Macedonia e Italia, nuestro grupo ha desarrollado herramientas para escribir el curriculum vitae, participar en entrevistas de trabajo y descubrir nuevos yacimientos de empleo. Además, también han tenido tiempo de visitar Split y Zagreb, practicar inglés y conocer las culturas de los otros países participantes.

preparación de intercambios

Diego Quintanilla y Gabriel Quiroga viajarán próximamente a Italia para preparar sendos intercambios juveniles en Altamura y Pesaro que nos ha subvencionado el programa Juventud en Acción.

El primero de los intercambios, Jam II, tendrá lugar entre el 1 y el 10 de agosto y es la segunda parte de otro evento organizado por Associazione Culturale Link en el que la música también era el tema principal. La peculiaridad de esta segunda edición es que los instrumentos musicales utilizados serán creados por las propias personas participantes con materiales de desecho.

Aquí puedes ver alguno de los resultados de la primera edición:

El segundo intercambio, «Let’s go green», se celebrará entre el 4 y el 11 de septiembre. Está organizado por Associazione Vicolocorto, tiene como tema principal la protección del medio ambiente y en él se utilizará el flashmob como herramienta de concienciación.

campamento urbano

Ya está en marcha el Campamento urbano del Bosque-Comestible de Avilés. Durante toda la semana, un grupo de ecovoluntarios/as de distintas edades participará en las actividades propuestas por Athina, bióloga griega que ha venido a Avilés a través del Servicio Voluntario Europeo.

Hoy hemos estado aprendiendo sobre las plantas medicinales que hay en el Bosque-Comestible y sus usos, hemos sallado y ha habido tiempo también para comer algo y hacer algunos juegos para conocernos mejor.

Mañana seguiremos sallando y aprenderemos un poco sobre el compost, además de empezar a planificar una pequeña animación para acercar el proyecto a la gente del barrio.

Si te apetece participar, todavía estás a tiempo. Nos vemos todos los días a las 11 de la mañana en el Servicio de Juventud de Avilés (Calle Fernando Morán, 26) para coger las herramientas y nos vamos para el bosque, que está al final de la calle José Cueto, muy cerca de la Escuela Oficial de Idiomas.

Más información sobre el proyecto:

http://bosquecomestible.blogspot.com

alice through the looking glass

«Alice through the looking glass» es el título del proyecto de SVE al que se acaba de incorporar Natalia, que durante un año vivirá en Montefiascone (Italia) para apoyar en las actividades diarias de un centro de día para personas con discapacidad intelectual. La organización de acogida se llama precisamente Cooperativa Alice y esta es nuestra segunda colaboración, después de otro proyecto de SVE, «Alice in Wonderland» en el que participó nuestra voluntaria Patricia.

Esperamos noticias de Natalia muy pronto. Arrivederci!