Hoy escribo este artículo para hablar de algo que me toca: la publicidad. Déjame explicarte, para mí la publicidad tal como la conocemos en estos días es una locura.

No creo que a nadie le gusten todos estos anuncios. ¿A quién le gusta que la película que ve en la televisión sea cortada una o dos veces por comerciales? ¿Quién aprecia que haya anuncios antes de ver un video de Youtube? Y también dudo que el momento de los comerciales entre canciones en la radio sea tu mejor momento. Por no hablar de la contaminación visual (carteles, letreros que estropean el paisaje, anuncios en periódicos/revistas, etc.) En resumen, todavía podría usar muchos ejemplos para mostrar que el ser humano promedio no es fanático de los anuncios.

Y lo peor: ¡Somos nosotros los que les pagamos! Pagamos para ver y escuchar cosas que no queremos. Entonces se ve que hay algo así como una trampa, un “pequeño” problema. Hemos logrado crear una sociedad en la que todos aceptan el hecho de que estamos pagando por las cosas que nos molestan.

De hecho, en el precio al que compramos nuestros bienes y servicios, está incluida la publicidad. Y esta parte está lejos de ser pequeña: en general, representa del 10 al 15% del precio. Tomando la estimación baja, cuando compras algo a 10euros pagas 1euro para promocionar el producto… ¡si no hubiera anuncios, ahorraríamos dinero!

Y en el sector de los perfumes, esto se eleva fácilmente al 55% del precio…  Ahora entendemos mejor por qué son tan caros.

Dos ejemplos me impresionaron particularmente:

-Un comercial del último Super Bowl costó 4,7 millones de euros por 30 segundos. Y al final somos nosotros quienes les pagamos en precio.

-En Francia, en 2009, la parte de la publicidad en el precio de un automóvil osciló entre 583 euros para un Citroën y 1938 euros para un BMW.

Básicamente, si hubieras comprado, por ejemplo, en ese momento un Opel, habrías pagado una media de 1020 euros solo por la publicidad.

Además, la publicidad tiene un impacto ecológico. El uso de los recursos que se exigen supone una carga adicional para el medio ambiente. Entonces, ¿podríamos imaginar un mundo sin anuncios? Finalmente ¿para qué son útiles?

Por un lado, es cierto que es interesante tener información sobre nuevos productos en el mercado.  Pero ¿es tan complicado imaginar un sistema donde el comprador buscara información acorde a sus necesidades en un “banco de datos” con los productos disponibles y sus cualidades? En lugar de las empresas que intentan abrumarnos con información para empujarnos a comprar cada vez más.

Por otro lado, ¿la publicidad no está ahí precisamente para intentar crear necesidades superfluas y así empujar a consumir siempre y más para seguir alimentando un sistema que se piensa solo en puro crecimiento olvidando lo humano y alimentando a los ricos?

 

¿Qué podemos hacer entonces?

Ya para evitar anuncios en Youtube y más existe AdblockPlus o Vanced Kit (App). También puede poner una pegatina de «Stop Publicidad» en su buzón. Por lo demás está el boicot a las marcas que ponen precios desorbitados por sus anuncios. También el simple hecho de hablar de eso con otras personas para compartir esta idea, que el hecho de tener tantos anuncios, que al final pagamos de nuestro bolsillo, es desconsiderado y debe cambiar. Cuanta más gente sea consciente de esto, más políticas emprenderán cambios en esta dirección.

Porque sí, las cosas son posibles: en Sao Paulo en Brasil, en Grenoble en Francia y en Chennai en India, el municipio ha decidido prohibir grandes carteles publicitarios en la ciudad.

Aún queda una pregunta y es importante: muchos medios dependen de los ingresos por publicidad (lo que también plantea preguntas sobre su independencia y la imparcialidad de su información, pero ese es otro tema).
Nos invito a inventar juntas una solución en relación a este tema para nuestro futuro sin publicidad. ¿Tendremos que crear un impuesto para financiar estos medios? ¿Tendremos que pagar más por los medios para que sigan funcionando?…
En cualquier caso en este mundo sin publicidad tendremos más dinero ahorrándonos este 10% sistemático. Así podremos utilizarlo para encontrar grandes soluciones y seguir teniendo medios diversos dándonos una pluralidad de información imprescindible para una democracia real y tener, además, medios verdaderamente independientes.